Creación de Los Cielos y de la Tierra en Seis Días o Períodos Celestes

El Corán reveló ciertas verdades científicas respecto al movimiento de los cuerpos celestes en el siglo VII d.c., cuando la superstición y las ideas mitológicas regían y cuando científicamente el mundo habitado estaba en total oscuridad. Estas revelaciones ahora han sido establecidas como verdades científicas. Antes de destacarlas, queremos explicar la afirmación coránica de que "Dios creó los Cielos y la Tierra en seis días". (VII:54).

Estos seis días simbolizan días celestes, y no deben ser tratados como seis días normales de la semana en nuestro calendario.

Según el Corán, la duración de cada día celeste puede variar entre mil y cincuenta mil años. Como por ejemplo, en el capítulo Al-Sijda (XXX1L5), se señala:

"El rige todos los asuntos desde el cielo hasta la tierra; luego, todo ascenderá a Él en un día cuya duración será mil años de vuestro cómputo".

En el capítulo Al-Maarig (LXX:4):

"Hasta Él ascenderán los ángeles con el Espíritu (Gabriel) en un día cuya duración será de cincuenta mil años".

A la luz de esta duración excesivamente larga de los días celestes, uno tiende a concordar con Maurice Bucáille que "La palabra día debería tomarse como queriendo decir período" (p. 140). Abdullah Yousuf Ali también insiste en que los seis días referidos en el Corán significan etapas en la creación y que días coránicos deberían interpretase como "muy largos períodos, edades o aeones" (Maurice Bucaille, p. l42). Por ende, el proceso de la creación de los cielos y la tierra en seis días debe ser percibido a la luz de esta aclaración.

La creación de la tierra no debe ser vista de manera aislada. El Corán concibe un sistema integrado del universo, incluyendo el sistema solar y el sistema de galaxias. Este proceso fue iniciado simultáneamente con el de la tierra o el del sistema solar, y está implícito en los siguientes versículos coránicos:

"Los cielos y la tierra eran una sola masa que disgregamos" (XXXI:30) Subsecuentemente, fueron integrados a un sistema bien entretejido:

"Luego se dirigió hacia el cielo, cuando aún era humo, y le dijo lo mismo que a la Tierra: "Someteos a mí de buen o mal grado". Dijeron "Nos sometemos a ti voluntariamente"." (XLI: 11)

Este proceso de "disgregación" y "unión" de las galaxias, sistema solar y los siete cielos como parte de un sistema unificado, se logró simultáneamente en dos días celestes. Para comprender su significado correcto, los dos versículos 12 y 9 del capítulo Fussilat (XLI) deben ser leídos juntos. Cualquier vacío entre el proceso de separación e integración haría el surgimiento de un sistema galáctico y solar interrelacionado prácticamente muy difícil. Esta referencia separada a dos días en cada uno de los versículos 9 y 12, indica el mismo período de dos días, y no dos días adicionales. Este simultáneo también está indicado en los siguientes versículos:

"Y perfeccionó siete en dos días, y a cada cielo asignó su orden. Y adornarnos el firmamento inferior de luceros y lo custodiamos con guardianes..." (XLI:12).

La creación de estrellas en el cielo inferior también está señalada en el capítulo As-Saffat (XXXVII:6-7):

"Por cierto que hemos guarnecido el cielo inferior con el resplandor de las estrellas, y lo preservaremos de todos los espíritus rebeldes".

Por ende, está distintamente clara que los sietes cielos, el sistema galáctico y el sistema solar surgieron simultáneamente y fueron interrelacionados como parte del sistema del universo dentro del mismo espacio de tiempo y no en dos diferentes períodos celestes. El Corán, más aún, revela en estos versículos que cada uno de los siete cielos ha tenido asignados roles específicos, sin nombrarlos. Esto ha sido realizado, presumiblemente, para excitar la curiosidad del hombre para motivarlo a sumergirse en los misterios del universo. Sin embargo, esta revelación nuevamente destaca el punto de que siempre hay un propósito muy bien definido en todas las creaciones divinas. En los siguientes cuatro días celestes de la creación de la tierra, ésta fue ordenada y habilitada para el hombre:

"Y encima de ella fijó firmes montañas, la bendijo, y predeterminó prudentemente el sustento de los menesterosos en cuatro días". (XLI: 10)

La expansión de las galaxias, que hoy está firmemente establecida por la Ley de Hubble y el corrimiento hacia el rojo, y que implicaba la expansión del Universo, también está claramente señalada en el Corán:

"Y construimos el firmamento con nuestro poder, porque somos omnipotentes, y ciertamente lo estamos expandiendo". (L1:47).

Como lo indica el Modelo de la Gran Explosión, el universo se aniquilará en cierto punto del tiempo a través del proceso de implosión (Big Crunch): el Corán, sin duda, lo proclamó en el capítulo Las Dunas. (XLVI:3):

"No creamos los cielos y la tierra, y cuanto existe entre ambos, sino con prudencia y por un tiempo prefijado..."

La descripción coránica del Día del Juicio Final da claras señales sobre el rompimiento de todas las leyes científicas, que Hawking también señalo con las siguientes palabras: "En la Gran Explosión y otras singularidades, todas las leyes habrán sido rotas" (p. 183). Por lo tanto, está claro que lo que los astrónomos han descubierto ahora como verdades científicas, el Corán lo anunció hace mil cuatrocientos años y pueden ser, correctamente, clasificadas como milagros científicos.

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