El Corán y la Civilización

El Corán y la Civilización

Antes de narrar la historia de la civilización y el Corán, hay que formular algunas preguntas. Qué es la civilización? Cuál es la base de dicha civilización, y quién la hace?, etc... La respuesta es, simplemente, Dios. No quiere sorprender a nadie, ya que, a lo largo de la historia de la humanidad, existió esta realidad. En palabras generales, la civilización es la producción del ser humano; las huellas de este ser y lo que ha dejado tras él y su interrelación con el universo. Tanto el ser humano como el Universo son creación de Dios. Si volvemos al primer ser que bajó a la tierra, encontramos que Dios le enseñó los nombres de todas las cosas, conocimiento que heredaron sus hijos. La ciencia que el ser humano pudo desarrollar, Dios la enriqueció con su poder. En el capítulo "Las Abejas", versículo 78, Dios dice: "Dios os extrajo de las entrañas de vuestras madres desprovistos de entendimiento; os proporcionó el oído, la vista y la mente para que se lo agradecierais".

Dios nos creó estos sentidos no sólo para aprovecharlos personalmente, sino que también para pensar en las manifestaciones que Dios hace, y pensar también en cómo nos hizo a nosotros mismos. Dios dice, en el capítulo "Caf', vers. 6 al 8: "¿Pero no reparan, acaso, en el cielo que está encima de ellos, cómo lo hemos construido y adornado y carece de fisuras?. Y la tierra, la dilatamos y echamos en ella firmes montañas y producimos en ella toda hermosa especie, para observancia y recuerdo de todo siervo contrito".

En cuanto a la civilización contemporánea, vemos que tomó de lo que el Corán llama "La ciencia de lo pragmático en la vida terrenal", y separó el espíritu de la materia. Pero, además de todo, vemos que los resultados de la ciencia obligan al ser humano a reconocer un poder más allá de todo que protege al universo.

El diario Al-Ahram publicó (12.08.61) la conferencia de prensa del famoso astronauta Titoff, del 11.08.61, en la Universidad de Moscú, en que relata lo que vio: "Si me preguntaran cómo es la tierra, digo inmediatamente que podía distinguir los ríos, las montañas, y los campos... Podía distinguir la neblina de las nieves que cubre las cimas de las montañas. Pero lo más impresionante de todo eso era la tierra colgada en el espacio. Yo la he visto, en esos instantes, justamente como la vemos en los mapas. Es una pelota terrenal, suspendida en el espacio, sin algo que la sostenga. Todo lo que rodea es espacio. Espacio. Espacio. Me preguntó, asombrado, ¿Cómo puede estar colgada así?". La respuesta está en el Corán, y es simple: "Por cierto que Dios sostiene los cielos y la tierra para que no se desorbiten, y aunque se desorbitaran, nadie como no sea É1, podría contenerlos..." (Fatir, v. 41)

Los fines de la civilización de la material son, lamentablemente, un desastre en cuanto al hombre, pues buscan el placer del cuerpo y olvidaron totalmente el espíritu. Por eso vemos el suicidio y las enfermedades modernas como el Sida: porque el hombre se alejó de su creador. La civilización completa es la que se preocupa del ser: espíritu y cuerpo, y da a cada uno de éstos su derecho: hace justicia con el ser mismo. Esta civilización es la que busca el Islam. Una civilización basada en una luz divina, temerosa y obediente a su Creador; respetuosa del físico y el espíritu del hombre.

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