Evidencias De La Existencia De Un Creador

1 - LA PRIMERA PRUEBA: LA EVIDENCIA DEL FITRAH (EL INSTINTO HUMANO)

El instinto humano legítimo y puro testifica acerca de la existencia de Allâh sin necesitar evidencia alguna

El Corán no discute en profundidad el tema de demostrar la existencia de Allâh, el Exaltado, ya que afirma que el instinto humano puro y sano, y las mentes que no están contaminadas con la suciedad del Shirk (politeísmo), afirman Su existencia (sin necesidad de más evidencia). Más aun, el Taûhîd o la afirmación de la Unidad Divina, es algo natural e instintivo. 

(Conságrate [¡Oh, Muhammad!] al monoteísmo, que ello es la inclinación natural (fitrah) con la que Allâh creó a los hombres. La religión de Allâh es inalterable y ésta es la forma de adoración verdadera, pero la mayoría de los hombres lo ignoran.) (Corán 30: 30) 

Este instinto o inclinación natural (fitrah) es el factor que explica el fenómeno que ha sido mencionado por aquéllos que investigan la historia de las religiones: que todas las naciones cuya historia se ha estudiado adoptaron dioses a los que se dirigían y veneraban.[1]

Esto suscita una interrogante: Si el reconocer y adorar a Allâh es algo natural e instintivo en el hombre, entonces las personas no le habrían rendido culto a los diferentes dioses a través de las diferentes épocas.

La respuesta es: que la fitrah (el instinto natural) llama al hombre a volverse hacia su Creador, pero el hombre esta rodeado por muchas otras influencias que lo hacen desviarse hacia el culto de otros dioses.

Los padres, escritores, maestros y otros, inculcan en las mentes de los niños ideas que cambian y contaminan esta fitrah, colocando un velo entre éstos y la fitrah imposibilitándolos de reconocer la verdad. 

El Mensajero (que la Paz y las Bendiciones de Allâh sean con él) confirmo con sus palabras la veracidad de esta afirmación. En Sahîh Al Bujârî y Sahîh Muslim se informa que Abû Huraîrah (que Allâh este complacido con él) dijo que el Mensajero de Allâh dijo: ' Cada niño nace en un estado de fitrah, son sus padres los que después lo convierten en judío, cristiano o zoroastriano. '"[2] El Profeta no dijo que ellos lo convierten en musulmán, porque el Islam (la sumisión total a la voluntad divina) está en armonía con el fitrah.

Puede que alguien argumente: ¿Quiere esto decir que si nosotros dejásemos a un niño libre de las influencias que afectan su fitrah, éste llegaría a ser un monoteísta, conciente de su Señor? La respuesta es que aún si los demonios humanos lo dejan solo, y no contaminan su fitrah, los demonios entre los Yinn (Ash-Shaiâtîn) nunca lo dejarán solo, ya que Shaîtân (Satanás) prometió que descaminaría a los hijos de Adán:   

(Dijo [Iblîs (Satanás)]: ¡Juro por Tu poder que les descarriaré a todos, Excepto a quienes de Tus siervos hayas protegido! ) (Corán 38: 82-83)

A Shaîtân se le ha dado el poder de llegar a los corazones de las personas, tal y como menciona el Hadîz Sahîh: "Satanás fluye en el hombre al igual[3] que la sangre que fluye por sus venas, y temo que él pueda alcanzar vuestros corazones con algún mal."[4]   

El Corán describe a Shaîtân de quien nosotros debemos buscar refugio en Allâh, como uno que, 

(…susurra en los corazones de los humanos.) (Corán 114: 5) 

Cada persona tiene un compañero (qarîn) de entre los Yinn (genios) que lo insta y anima a hacer el mal. En el Corán dice:   

(Y el demonio[5] que le susurró toda su vida dirá: ¡Oh, Señor nuestro! Yo no le desvié, sino que él estaba en un profundo extravío.) (Corán 50: 27) 

Nadie puede estar a salvo de esto a menos que se vuelva hacia Allâh buscando refugio.   

(Di [¡Oh, Muhammad!]: Me refugio en el Señor de los humanos.

El Soberano de los humanos,

La verdadera y única divinidad de los humanos.

Del mal del susurrador [Satanás] que huye [cada vez que Allâh es invocado],

Que susurra en los corazones de los humanos,

Y existe entre los genios y los humanos.) (Corán 114: 1-6)

Los Shaiâtîn de entre los Yinn[6] juegan un papel importantísimo en corromper y contaminar la naturaleza humana. En Sahîh Muslim se relata de ‘Iîâd ibn Himâr que el Mensajero de Allâh (que la Paz y las Bendiciones de Allâh sean con él) pronunció un sermón (jutbah) cierto día, y una de las cosas que dijo en él fue: "Mi Señor me ha ordenado que os enseñe lo que ignoráis de lo que Él me ha enseñado hoy: (Allâh dijo:) toda la riqueza que he dado a Mis siervos es Halâl[7], y creé a todos Mis siervos Hunafâ’ [que adoran solamente a Allâh], después los Shaiâtîn vinieron a ellos y los desviaron en su religión. Los Shaiâtîn les prohibieron cosas que yo había permitido para ellos, y les ordenaron que me atribuyeran copartícipes en la adoración siendo que Yo no les había ordenado nada al respecto."[8]

Las calamidades purifican la esencia del fitrah 

Muy a menudo se da el caso de que el velo que cubre al fitrah impidiéndole al hombre ver la verdad es removido cuando éste o ésta se ven azotados por una calamidad o se ven enfrentados con problemas en los que no puede ayudarlos ningún ser humano, y no existe forma de que se salven a sí mismos. ¿Cuántos ateos han reconocido a su Señor y se han vuelto a Él al verse agobiados por la calamidad, y cuántos mushrikîn (idólatras y politeístas) han dirigido su devoción solamente hacia Allâh cuándo los azota un desastre? 

(Él es Quien hizo posible que transitaseis por la tierra y por el mar. Y cuando os encontráis en los barcos y navegáis con buenos vientos os contentáis por ello. Mas si os sacude una fuerte tormenta golpeándoos las olas por todos lados y pensáis que no tenéis salvación, entonces invocáis a Allâh con toda sinceridad diciendo: Si nos salvas de ésta nos contaremos entre los agradecidos.) (Corán 10: 22) 

Muchos hemos oído de como los pasajeros de un avión que estaba cayendo o que se encontraba experimentando fuertes sacudidas oscilando de un lado a otro, y ante la incapacidad del  piloto de salvarlos -o de salvarse a si mismo- se volvieron hacia su Señor. Su ateísmo desapareció y elevaron sus plegarias a gritos, y sus corazones se volvieron hacia su Señor en completa sinceridad. No había espacio para el shirk (politeísmo) y el ateísmo ante semejante prueba espantosa.    

Los mushrikîn (politeístas e idolatras) a quienes fue enviado el Mensajero de Allâh reconocían la existencia del Creador 

Los árabes con los que se confrontó el Mensajero de Allâh (que la Paz y las Bendiciones de Allâh sean con él) reconocían y afirmaban la existencia de Allâh y que Él Solo es el Creador del universo. Ellos también creían que solo Él era el Proveedor y que solo Él podía beneficiar o perjudicar… pero ellos adoraban a otros junto con Él, y no le consagraban la adoración.

Cuando el Corán exhorta a los mushrikîn a que le rindan culto a Allâh únicamente, les pregunta quién es el Creador y Soberano de los cielos y la tierra, porque ellos sabían eso, y nunca lo negaron:

(Si les preguntas [a los idólatras]: ¿Quién creó los cielos y la Tierra? Responderán: ¡Allâh! Di: ¡Alabado sea Allâh! Pero la mayoría de los hombres por ignorancia caen en la idolatría…] (Corán 31: 25)

En Sûrat Al Mu'minûn dice:   

(Pregúntales [¡Oh, Muhammad!]: ¿A Quien pertenece la Tierra y todo lo que existe sobre ella, si lo sabéis?

Sin duda dirán: A Allâh. Diles: ¿Cómo entonces no recapacitáis?

Pregúntales: ¿Quién es el creador de los siete cielos, y el Señor del Trono grandioso?

Sin duda dirán: Allâh. Diles: ¿Cómo entonces no Le teméis?

Pregúntales: ¿Quién tiene en Sus manos la soberanía de todas las cosas, y puede amparar a quien Él quiere y nadie puede protegerse de Su castigo [si así lo decreta], si lo sabéis?

Sin duda que dirán: Allâh. Diles: ¿Cómo entonces desvariáis [y os apartáis de la verdad]? ) (Corán 23: 84-89) 

Es bien sabido que los Árabes veneraba al Ka'bah (el primer santuario erigido para adorar a Allâh) y peregrinaban hacia el Ka’bah durante el Hayy, etc. 

El kufr (la incredulidad) de las personas en nuestra época es mayor

No es necesario que desarrollemos el tema de demostrar la existencia de Allâh, porque la naturaleza humana sana testifica de Su existencia. En el pasado, pocos han sido los que negaron la existencia del Creador, y por lo tanto no vale la pena mencionarlos. 

Pero la desviación ha alcanzado sus índices más elevados en nuestros días. Somos testigos del surgimiento de naciones que han sido establecidas basadas en este principio desviado, naciones cuyos habitantes incluyen millones de las personas. 

Esta idea se ha extendido por todas partes, libros enteros han sido escritos sobre élla y ésta ha dado lugar a una filosofía que es tema de estudio en los diferentes círculos intelectuales. Sus defensores han intentado desarrollarle una metodología científica y presentar pruebas que la soporten. 

Debido a esto, no nos queda ninguna opción sino de producir nuestras propias pruebas acerca de este tema.


[1] Incluso los comunistas, quiénes quisieron librarse del culto a los dioses – como alegaban – le rendían culto al fundador de su partido (Lenín), así pues los veíamos visitando y agachando sus cabezas en humildad ante su cuerpo preservado en la Plaza Roja durante el aniversario de su muerte. Ellos lo habían hecho un dios; ¡en lugar de rendirle culto al Creador del hombre ellos le rendían culto a un hombre muerto! 

Hoy en día, los otrora defensores del Comunismo acabaron con su propio partido, destronando a sus líderes y desligándose del cuerpo de su fundador así como lo hicieron con sus creencias e ideas.
[2] Bujârî, 3/245, no. 1385; también lo narro Muslim, 4/2047, no. 2658.
[3] Es decir que Satanás y sus huestes se encuentran acechando y susurrando al ser humano constantemente, así como la sangre que fluye constantemente por el cuerpo.
[4] Muslim, 4/1712, no. 2175.
[5] Lit. “Su acompañante”.
[6] Los Yinn (Genios) pueden ser creyentes o incrédulos (kuffâr). Los Yinn incrédulos son demonios (Shaiâtîn).
[7] Lit. “Licito”. El hadîz indica que todas las cosas con las que Allâh ha agraciado a sus  siervos son licitas (es decir que su utilización y el beneficiarse de ellas esta permitido) en su origen. Se exceptúa de esta regla todo aquello que ha sido prohibido por los textos del Corán y la Sunnah.
[8] Muslim, 4/2197, no. 2865.

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