La Compilación De Las Tradiciones Proféticas

A diferencia del Sagrado Corán, que es la Palabra de Dios para los musulmanes, y que fue registrado por escrito en vida misma del Profeta através de un equipo de escribas designado al efecto, los dichos y enseñazas del Mensajero de Allah (BP) no se compilaron inmediatamente. Su transmisión era oral, de padres a hijos, de maestro a discípulos. La primera generación, los contemporáneos del Profeta (BP), relataron lo que vieron y oyeron a las generaciones posteriores. La raza árabe del Hiyaz se destacaba por su memoria, cultivada desde la época preislámica con la preservación de una prolija reseña de las genealogías familiares que se remontaban a épocas legendarias, y en la conservación de relatos de hazañas y poesías. Esta excepcional memoria, potenciada por la trascendencia que tenían para esos hombres los hechos de la historia sagrada de los orígenes del Islam, que habían vivido junto al Mensajero de Dios, hicieron posible una transmisión fiel de las enseñanzas proféticas a las generaciones sucesivas.

Hubo varias excepciones a esta generalizada transmisión oral, pues algunos compañeros aisladamente pusieron por escrito lo que habían escuchado del Mensajero, surgiendo as_ las primeras Sahifah (lit.: hojas —escritas—), como ser la ahífah Sádiqah compila da por ‘Abdullah ibn ‘Amr ibn Al-‘a.C., la Sahífah de ‘Al_ ibn Abi Talíb, las colecciones de hadices de Rafi ibn Jadiy, Yábir ibn ‘Abdillah, Samurah ibn Yundab, Abu Hurayrah, ‘Abdullah ibn ‘Abbás, ‘A bdullah ibn Mas‘ud, y la Sahífah de Hammam ibn Munabbih (que Allah est é complacido con todos ellos).

Esta primera etapa, caracterizada por la transmisión oral, coincidió con la gran expansión del Islam, que en pocas décadas ocupó Persia, Egipto y Siria. Muchos Compañeros del Profeta se habían dispersado por ese extenso territorio, sea por las expediciones militares, sea porque administraban los nuevos territorios, o porque habían viajado para instruir a los nuevos musulmanes de regiones distantes. Esto hizo que la transmisión de las tradiciones y dichos proféticos se extendiera enormemente. Y junto con esta expansión, el paso del tiempo y las circunstancias que vivó la comunidad islámica conspiraban de diversas maneras en la preservación exacta de las tradiciones por numerosos factores.

Fue a lo largo del segundo siglo de la Hégira que se hizo patente la necesidad de preservar y certificar los hadices auténticos, compilándolos de una manera ordenada según las necesidades de las diversas ciencias islámicas emergentes. Surgieron así las grandes compilaciones clásicas de tradiciones proféticas, y toda una ciencia con diversas ramas dedicadas específicamente al estudio del hadiz. Varias generaciones de sabios, hombres de gran piedad y admiración por el legado profético, dedicaron sus vidas al registro y selección de los hadices, recorriendo en algunos casos enormes distancias para recoger la palabra del Profeta de los descendientes y discípulos de los Compañeros y sus hijos.

Hay seis colecciones clásicas de tradiciones que se conocen como Al- Siháh Al-Sittah (Las seis [compilaciones] de [tradiciones] auténticas), a saber:

• Sahíh Al-Bujari. De Abú ‘Abdillah Muhammad ibn Ismaíl Al-Bujári (194/810-256/870) (6). Esta es la colección más famosa y confiable, y su autor es conocido como el Imám al-muhaddizín (el líder de los tradicionistas). Su método y empeño en la clasificación de las tradiciones hizo escuela.

• Sahíh Muslim. De Abu Al-Husayn, Muslim ibn Al-Hayyay Al-Qushayri Al-Nisáburi (204/820-261/875). Es la obra que aquí se traduce, y a cuyo autor nos referiremos más adelante en detalle.

• Sunan Abu Dawud. Sulaymán ibn Al-Ash‘az Al-Azdi Al-Sayistáni (202-817-275/889).

• Sunan ibn Máyah. Abu ‘Abdillah, Muhammad ibn Yazíd Al-Raba‘i Al-Qazwini (209/824-273/887)

• Yá mi‘ah Al-Tirmidhi. Abu ‘Isa, Muhammad ibn ‘Isa Al-Sulami (209/824-279/892).

• Sunan Al-Nasâ'i. Abu ‘Abdu Rahmán, Ahmad ibn ‘Ali ibn Shu‘ayb (215/830-303/915).

Obsérvese que todos estos compiladores vivieron sobre todo en el siglo tercero de la Hégira. A sus obras se suman otras también muy importantes, en algún caso anteriores como el Muwatta' del Imám Malik ibn Anas (93/712-179/795), o el Sunan de Ahmad ibn Hanbal (164/780-241/855). Estos dos sabios fundaron sendas escuelas de jurisprudencia que llegaron hasta nuestros días.

Estas grandes compilaciones están ordenadas según diferentes criterios, como ser temas de la jurisprudencia (Malik, Bujari, Muslim, etc.), según los narradores (Ahmad ibn Hanbal), u otras.

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