La 'Aqîdah (Creencia), La Filosofía Y La Teología Escolástica (‘Ilm Al Kalâm)

La diferencia entre la creencia ('aqîdah), la filosofía y la teología ('ilm al kalâm)

La filosofía trata los mismos temas que la religión. La investigación de los filósofos apunta a descubrir los orígenes y el propósito del universo, descubriendo las maneras de lograr la felicidad del ser humano en el corto y largo plazo. Éstos objetivos forman los dos componentes de la disciplina filosófica, tanto el teórico como el práctico. Éstos temas son también los objetivos de la religión [1]. Pero a pesar de esta coincidencia, existe una diferencia sustancial entre la religión y la filosofía. Ambas difieren en sus orígenes, fuentes, metodología, influencia, crítica de las evidencias, y en los efectos finales que cada una de ellas tiene. Intentaré exponer en esta investigación las diferencias existentes entre ambas: la religión y la filosofía.

(1) Orígenes y fuentes

La filosofía en todas sus manifestaciones es un "desarrollo" humano que se encuentra sujeto a todas las restricciones, limitaciones y progresos paulatinos hacia un objetivo desconocido que es inherente a la naturaleza humana. Está sujeta al potencial humano para el cambio, la alternación entre la guía y el desvío, y la cercanía o lejanía a las metas estipuladas.

Los más prominentes filósofos no pudieron librarse de la influencia de su ambiente, por lo que finalmente sus ideas y creencias reflejaron la realidad de sus ambientes [2].

Por ejemplo, observemos el caso de Platón. Si analizamos su trabajo, veremos que repite los mitos que prevalecían en su época, llegando él mismo a producir mitos para transmitir sus ideas y creencias. De hecho, muchas de sus creencias e ideas son mitos.

Dijo el sabio Al 'Aqqâd sobre Platón: “El ambiente idólatra en que Platón vivió agobió sus pensamientos, por lo que incluyó en sus creencias la idea de distintas divinidades y semidioses que no tienen relación alguna con las religiones monoteístas”[3].

Luego Al 'Aqqâd discute la posición de Platón acerca del universo, para demostrar su afirmación anterior: “Según Platón, el universo consiste en dos niveles contrarios, el nivel de la razón absoluta, y el nivel de la materia primordial. Todo el poder viene de la razón absoluta, y toda la incapacidad viene de la materia primordial. Existen seres intermediarios en varios niveles, siendo que el estado superior es determinado por el grado de razón e intelecto, y el estado inferior por el apego a la materia primordial. Algunos de estos seres intermediarios son dioses, otros son semidioses, y otros simples seres humanos”[4].

La razón por la cual Platón aceptó que la idea de la existencia de estos dioses intermediarios es, como dice AlAqqâd: “Porque quiso explicar la existencia del mal, la imperfección y el dolor que existen en este mundo. La razón absoluta es perfecta y no se encuentra limitada por el tiempo y el espacio, y todo cuanto emana de él es perfecto y beneficioso. Estos dioses intermediarios toman cuidando de la creación, intermediando entre el Dios todo poderoso y la creación. Es decir que la imperfección, la maldad y el dolor provienen de estos intermediarios”[5].

Es también sabido que Platón creía en la trasmigración de almas o reencarnación.

Ésta es la filosofía descrita en sus propias fuentes.

La 'Aqîdah (creencia) islámica por el contrario es una Revelación  de Allâh, y tiene todas las cualidades Divinas de la verdad inalterable que no puede ser alterada [6].

 (2) La metodología[7]

La metodología filosófica difiere de la islámica en todos sus aspectos. Los filósofos comienzan estudiando la psique humana, transformándola en su base y punto de partida. Cuando hablan del conocimiento, sostienen que en ocasiones es empírico (basado en la experiencia), en ocasiones es racional (basado en la razón), y en ocasiones es una combinación de ambos.

Hicieron la base del conocimiento a las ciencias empíricas y naturales, y alegan que todo proviene de ellas, y sólo a través de ellas es posible comprender las demás ciencias como la naturaleza, las matemáticas y la ética. Luego condicionan cualquier premisa a estas tres ciencias, por ejemplo los teólogos ('ilm Al kalâm) justifican así conceptos tan básicos como que uno es la mitad de dos, que el cuerpo no puede estar en dos lugares a la vez y que dos contrarios, como el negro y el blanco, no pueden unirse.

Muchas de estas personas no consideran los valores éticos, como la justicia y la honestidad, como parte de los principios básicos; sino que los ven como asuntos menores que requieren factores de conveniencia que los sustenten.

Muchos filósofos comienzan sus escritos tratando la lógica, luego la ciencia empírica y las matemáticas, y por último mencionan la posibilidad del conocimiento Divino. Quien analice los escritos de los teólogos se sorprenderá de encontrar el mismo orden de principios, ya que por lo general examinan evidencias que inducen a la lógica, luego mencionan la creación del Universo, y finalmente se esfuerzan por demostrar la existencia del Creador (Dios). Algunos teólogos dividen el conocimiento entre lo existente y lo inexistente designándoles diferentes sub-categorías, de la misma manera que hacen los filósofos cuando inician sus tratados sobre el conocimiento de lo Divino.

La mayoría de los filósofos trata en detalle los temas relativos a la naturaleza y el instinto, luego se sumergen en contemplaciones sobre las estrellas y los planetas, recién luego aquellos que creen un dios mencionan la necesidad de la existencia de Dios. Algunos de ellos intentan demostrar la existencia del que debe necesariamente existir basados en que este universo debe tener un creador.

El objetivo de los teólogos escolásticos es demostrar la unicidad del Creador, y que este no tiene compañero o socio alguno. Estos teólogos consideran que este es el significado y objetivo del testimonio “No hay divinidad salvo Allâh (La ilâha il la Allâh)”.

La metodología utilizada por los filósofos y los teólogos puede consumirles la vida sin que alcancen ninguna conclusión de consideración. Todo principio presentado se encuentra siempre rodeado de dudas, vacilaciones y confusión.

La metodología de Corán, por el contrario, utiliza como base el mensaje transmitido por todos los Profetas: la invitación a adorar sólo a Allâh, sin caer en idolatría o politeísmo:

( Y por cierto que a todos los Mensajeros que envié antes de ti [¡Oh, Muhammad!] les revelé que no existe más divinidad que Yo, [y les ordené:] ¡Adoradme sólo a Mí!) (21:25)

Todo Profeta instó en principio a su pueblo que adorar sólo a Allâh:

( …¡Oh, pueblo mío! Adorad solamente a Allah, pues no existe otra divinidad salvo Él ¿Es que no Le teméis?) (23:23). Solicitándoles que lo adoren con sus corazones, sus lenguas y sus obras. La adoración implica conocerle y recordarle.

Según esta metodología, la base del conocimiento es el conocimiento de Allâh, no el conocimiento empírico. Porque Allâh es el Primero, el Creador de todas las cosas, el Último a quien toda la creación ha de retornar. Conocerlo es la base de todo conocimiento, recordarlo es la base de todo recuerdo, y esforzarse en Su causa es la base de todo esfuerzo.

Dijo Ibn Abî Hâtim: “Accedimos al conocimiento con la ayuda de Allâh”. Ibn ‘Abbâs fue preguntado: “¿Cómo has alcanzado el conocimiento de tu Señor?”. Respondió: “Quien intente comprender su religión por analogías permanecerá desconcertado a lo largo de toda su vida, vagando alejado del camino correcto. Nosotros conocimos a Allâh de la manera que Él se describió, con los atributos que Él nos informó”.

Cuando el Profeta  envió a Mu'âdh al Yemen, para que invite a las personas hacia Allâh y su religión, le dijo que iría ante un pueblo de Cristianos y Judíos, y le aconsejó que a lo primero que debía invitarlos era a la adoración de Allâh. Si aceptaban su invitación, entonces, y recién entonces debería enseñarles las obligaciones y prohibiciones. Jamás le dijo que invitara a la gente a dudar o analizar la existencia de la divinidad, como son las prioridades de los filósofos y los teólogos.

El Imâm Al Bujârî comenzó su libro de recopilación de Ahâdîz con aquello que es la fuente de todo conocimiento y fe, la revelación. Así que tituló el primer capítulo: “El comienzo de la Revelación” en el que describió cómo le fue revelado el conocimiento y la fe (Imân) al Profeta . Luego de ello tituló el segundo capítulo “Libro de la Fe” lo que implica la aceptación de todas las enseñanzas del Profeta . Luego tituló el siguiente capítulo “Libro del Conocimiento” en que se citan y explican cuanto fuera revelado al Profeta . Podemos comprender así que este gran Imâm organizó su libro acorde a una metodología que indica su conocimiento y sabiduría ¡Que Allâh tenga misericordia de él!

Cuando Allâh resucite a la humanidad, no ha de preguntarles por su conocimiento de las ciencias empíricas, la lógica o las ciencias naturales; sino que les preguntará si respondieron o no al llamado de Sus Mensajeros.

( Toda vez que un grupo sea arrojado en él, sus [Ángeles] guardianes le preguntarán: ¿Acaso no se les presentó un amonestador?

Dirán: Por cierto que sí; se nos presentó un amonestador pero le desmentimos, y le dijimos: Allah no ha revelado nada y no estás sino en un gran error.

Y agregarán: Si hubiéramos oído o razonado, no estaríamos ahora con los condenados al Fuego.

Entonces reconocerán sus pecados. ¡Qué lejos están de la misericordia de Allah los condenados al Fuego!) (67:8-11)

La evidencia sólo se establece para la humanidad con el envío de los Profetas:

( No hemos castigado a ningún pueblo sin antes haberles enviado un Mensajero.) (17:15)

La invitación a adorar a Allâh es el punto de partida en la metodología coránica, y el conocimiento de Allâh es el tronco del que han de brotar todos los otros tipos de conocimiento. También el punto final de esta metodología es la adoración de Allâh, ya que es la consecuencia directa de conocerlo y afirmar Su Unicidad (Taûhîd). Afirmar la existencia y unicidad del Creador es el objetivo final de los filósofos y teólogos, pero esto es sólo una parte de la metodología coránica, porque a pesar de su importancia, esta afirmación no es suficiente. Los idólatras paganos contemporáneos del Profeta  también hacían esta afirmación y sin embargo el fueron invitados a seguir el camino del Islam.

( Si les preguntas [a los idólatras]: ¿Quién creó los cielos y la Tierra? Responderán: ¡Allah!...) (31:25)

( Pregúntales: ¿Quién es el creador de los siete cielos, y el Señor del Trono grandioso? Sin duda dirán: Allah.) (23:86-87)

Los filósofos examinan la mente y el espíritu humano, adentrándose en un mundo interminable, tan interminable que aun hoy no ha podido develar la verdadera naturaleza del ser humano. La humanidad ha realizado un grandioso esfuerzo para descubrir su naturaleza, pero a pesar de que poseemos una inmensidad de observaciones realizadas por filósofos, científicos, poetas y líderes espirituales de todo las eras, sólo podemos comprender algunos aspectos del ser humano, pero aun no conocemos al ser humano en su conjunto.

Nuestra ignorancia de la naturaleza del ser humano es casi total, las preguntas más profundas de aquellos que estudian a la humanidad se encuentran aun sin respuesta, porque existen áreas ilimitadas en nuestro interior, nuestra alma, nuestro ego que permanecen aun desconocidas [8].

¿Si éste es el conocimiento real que se ha obtenido hasta el siglo veintiuno, ¿cómo podría la naturaleza del alma humana ser la base otras ciencias? En cuanto al conocimiento de asuntos que se encuentran más allá de lo visible, es evidente que la filosofía ha perdido el rumbo.

(3) La influencia

La 'Aqîdah se distingue por su enorme influencia sobre las almas de sus seguidores. La filosofía no tiene ninguna esperanza de alcanzar tal nivel de influencia, y por otra parte sería impropio que alcanzase tal posición debido a sus constantes contradicciones, ya que la filosofía busca el conocimiento y la verdad dentro del alcance humano del intelecto. El filósofo es quien mejor conoce las limitaciones de la mente humana, y el fracaso que significaría para el ser humano intentar alcanzar el grado de perfección. Esta es la causa de la tolerancia académica y la modestia entre los más prominentes filósofos. Sócrates, a pesar de su eximia posición entre los filósofos solía decir: “Lo único que sé, es que no sé nada.”

En cambio, el creyente encuentra en la doctrina ('Aqîdah) el conocimiento divino que sólo puede proveer aquel que es Omnisciente.

La creencia ('Aqîdah) implica compromiso, humildad y sumisión, y no acepta argumento o contradicción en sus estamentos. Si el ser humano duda y cuestiona algún punto de su creencia, estará, en realidad, filosofando sobre tal asunto, y no es aún un creyente. Es entonces que dicha reflexión deviene en creencia. Es aquí que no existe punto de comparación, porque el creyente encuentra lo que da significado a su vida, llegando al punto de dar su vida por defender tales ideales y creencias.

El Sheij Muhammad ‘Abdullâh Darrâz explicó el misterio detrás de este fenómeno cuando dijo: “El misterio detrás de este fenómeno, es el alcance de la creencia en la esencia humana, lo que establece una diferencia inexpugnable con la filosofía. La diferencia se centra en el contraste existente entre la mera información intelectual y la fe. Una persona puede intelectualizar el significado del amor, pero puede que no llegue a experimentarlo.

Los conocimientos filosóficos son alcanzados a través de los sentidos, o el intelecto, o la mera intuición. El alma, por su parte, es extraña a estos procedimientos superficiales, ya que no le infunden cambios a su estado y comportamiento. En conclusión: Los pensamientos, ideas y principios de origen humano no pueden asemejarse a la fe y la creencia.

El îmân - la Fe – es un conocimiento que influencia y repercute profundamente en la conciencia humana, afianzándose en el corazón, llenándolo con la tranquilidad y la paz de la certeza, no dejando –así- el más mínimo espacio para la duda y la vacilación. La fe esta íntimamente relacionada con los sentimientos y la conciencia, y es la fe que lleva a una idea del plano de la razón a las profundidades del corazón, como si la idea fuera la comida y bebida que nutren el alma. Así, la idea se vuelve uno de los elementos fundamentales de su vida, y la fe convierte a la idea en una fuerza conductora, vital y creadora que no permite que nada se interponga en su camino. 

Ésta es la diferencia entre la religión y la filosofía. El objetivo de filosofía es el conocimiento, y el objetivo de religión es la fe. La meta de la filosofía es el mero conocimiento frío e inerte que toma una forma inanimada, mientras que la meta de religión es un alma enérgica y llena de energía vital. 

Darrâz hace notar que la filosofía se concentra en solamente un aspecto del alma, mientras que la religión toma control del alma en su integridad. La filosofía observa, analiza y llega a sus conclusiones; busca disecar la realidad y matar su espíritu, después intenta reunir los pedazos de una manera artificial para que pueda ser comprendida por la razón. De esta manera deja la impresión que el alma es una cáscara seca, vacía. La religión, por otro lado, es una sinfonía de conceptos que nos provee con una imagen clara y completa de la realidad, que penetra profundamente en el corazón, por lo que el alma se le entrega sometiéndosele completamente.  

Darrâz ilustra la sutil diferencia entre la filosofía y religión. Él denota que el objetivo de la filosofía es teórico incluso en su aspecto práctico, mientras que el objetivo de la religión es práctico incluso en su aspecto teórico. El objetivo principal de la filosofía es mostrarnos qué es la verdad y qué es el bien, y donde pueden ser  encontrados; aparte de eso, no le preocupa nuestra actitud para con la verdad y el bien que ha definido. La religión, por otro lado, nos dice qué es la verdad, no sólo con el objetivo de definírnoslas para que la conozcamos, sino para que creamos en ella, la amemos y respetemos, y nos informa de nuestras obligaciones para que las cumplamos y perfeccionemos nuestras almas al hacerlo. 

Para hacer el tema aún más claro, él compara los efectos prácticos de la religión y la filosofía. Darrâz explica que la religión llama la atención del hombre hacia Su Creador para que pueda conocerlo y se vuelve a Él, amándolo y glorificándolo, mientras que el objetivo de la filosofía es meramente señalar el conocimiento que hace la conexión entre la causa y el efecto. 

Él explica que la creencia religiosa ('aqîdah) influencia positivamente en la sociedad, ya que motiva al creyente a concretar los objetivos de la misma y a propagar su mensaje, mientras que la filosofía no se preocupa por difundir su mensaje; al contrario algunos filósofos hasta la esconden de otros monopolizándola.

(4) El carácter y estilo [9]   

La creencia islámica posee estilo, dinámica y ritmo distintivos, un abordamiento directo que trata verdades universales que no pueden ser puestas en palabras, pero que las palabras y frases pueden evocar. Se distingue por el hecho que se dirige a todos los aspectos de la condición humana, motivando todos sus potenciales y facultades; no se dirige solamente al aspecto racional de humanidad. 

La filosofía, por otro lado, tiene un abordamiento diferente, buscando contener a la realidad universal en frases, a pesar de que el tipo de realidad con el que busca tratar no puede definirse con meras palabras. Es más, los aspectos esenciales de estas realidades van, por su misma naturaleza, más allá de la arena en que el intelecto humano normalmente opera. El resultado inevitable de esto es que la filosofía termina siendo excesivamente compleja, desconcertante y seca. Por consiguiente, la creencia islámica no debe ser discutida y expresada de una manera filosófica, ya que esto la mataría, extinguiendo su luz, confinándola a sólo un aspecto de la condición humana. 

De aquí que podemos notar la complejidad, sequedad, limitaciones y desviación que existen en todos los esfuerzos por discutir y presentar a la creencia de esta manera extraña a su naturaleza. La manera en que el Corán explica la creencia islámica se caracteriza por su simplicidad y claridad las cuales hacen posible para todas las personas el entenderla, sin importar cual es su nivel de entendimiento. Así que cada persona la absorbe según su propia habilidad de entendimiento y convencimiento. El estilo complejo de la filosofía –por el contrario- está lleno de terminologías entendidas por muy pocos. 

(5) El método para derivar la evidencia

La manera en que el Corán da la evidencia es diferente a la manera de la filosofía y 'ilm Al Kalâm. Podemos aclarar esta distinción mencionando los puntos siguientes: 

a) El Corán menciona la evidencia que proveen las distintas y visibles señales en el universo que indica la Unicidad del Creador. La filosofía y 'ilm Al Kalâm también lo hacen, pero el enfoque del Corán difiere del enfoque filosófico. El Corán se refiere a las mismas señales que inevitablemente nos llevan a reconocer a su Creador, así como saber acerca de los rayos del sol inevitablemente nos lleva a saber que el sol existe, sin necesidad de plantear analogías como los filósofos hacen para demostrar que el universo es una entidad creada.  

El saber que este universo fue creado por Allâh y que está bajo Su control es algo instintivo. No hay necesidad de producir la evidencia y establecer la prueba. El hombre sabe instintivamente que este universo que él ve necesita de un Creador, a Quien se somete. Este concepto no necesita de las analogías que los filósofos producen para demostrar que el universo es una entidad creada y que hay un Creador. Allâh, el Exaltado, dice: 

[¿Acaso los incrédulos no reparan que los cielos y la Tierra formaban una masa homogénea y la disgregamos, y que creamos del agua a todo ser vivo? ¿Es que aún después de esto no creerán?

Y por cierto que afirmamos las montañas en la Tierra para que no se sacudiera, y dispusimos caminos para que viajéis por ellos.

E hicimos del cielo un techo, al cual contenemos para que no se desplome [sobre la Tierra], pero los incrédulos a pesar de ello se niegan a reflexionar en Sus signos.

Y Él es Quien creó la noche y el día, y dispuso que el sol y la luna recorran cada uno su órbita.] (Corán 21: 30-33) 

b) La evidencia racional[10] que el Corán presenta va deacuerdo con la majestad y perfección de Allâh, el Exaltado. Cuando el Corán habla de Allâh no hace uso de analogías vagas y generales que se pueden aplicar a absolutamente todo, pues esto puede implicar que el Creador y Su creación son iguales. Más bien, el Corán usa la analogía de "el más sublime" cuando habla de Allâh, el Exaltado qué significa que si existe cualquier atributo de perfección que puede aplicarse a cualquier creación mortal, lo más correcto y apropiado es que el Creador sea descrito de esa manera y con esos atributos, porque Él es Quien ha concedido esa perfección a Su creación. Allâh, el Exaltado dice: 

[…y Allâh es el más sublime ejemplo…] (Corán 16: 60)  

Allâh esta libre de todas las imperfecciones presentes en Sus criaturas. 

c) También podemos notar que la evidencia racional presentada por el Corán indica la verdad de la manera más elocuente y concisa, mientras que gran parte de la evidencia racional presentada por los filósofos y estudiosos de 'ilm Al Kalâm no es fuerte. Si la evidencia usada para demostrar la verdad es débil, esto llevará a la duda, confusión y frustración acerca de la verdad, e incluso puede llevar al rechazo de la verdad, porque seria fácil para la parte opositora exponer las limitaciones de la evidencia. Si ellos refutan la evidencia, entonces habrán refutado la verdad, aunque la verdad sea fuerte en sí misma, y la debilidad esté en la evidencia (y no en la propia verdad). Por esta razón nosotros vemos que los estudiosos de 'ilm Al Kalâm son las personas que cambian con más frecuencia de una opinión a otra; pueden afirmar una opinión en una ocasión, y la opinión contraria en otra, e incluso acusan a algunas personas de incredulidad por sostener una opinión que ellos mismos han afirmado en otra ocasión. Esto contrasta con la evidencia del Corán y la Sunnah a la que sus seguidores se adhieren y acerca de la cual no sienten la más mínima confusión [11].

d) Podemos notar que algunas de las evidencias usadas por los estudiosos de 'ilm Al Kalâm son ineficaces y a veces incluso falsas, porque implican el rechazar la verdad establecida por el Corán y la Sunnah.  

Ellos rechazaron los textos que afirman que Allâh está en el cielo, alegando que Allâh no puede estar en una dirección en particular, porque eso significaría ponerle limites. Pero los textos claramente afirman que Él está en el cielo. Su error residía en que ellos pensaron que si afirmaban que Allâh estaba en el cielo estaban afirmando que los cielos lo contenían. Ellos también erraron cuando intentaron aplicar analogías humanas a la naturaleza Divina. 

(6) Los Resultados 

Otra diferencia es que el Corán nos informa detalladamente sobre la fe, como dijera Yundub ibn 'Abdullâh: "Aprendimos sobre el îmán (la Fe), después aprendimos el Corán, y nuestra fe aumentó." 

El Corán nos describe a nuestro Señor, y nos dice que Él tiene Faz y Manos, y que Él puede oír y puede ver. Nos enseña Sus Nombres y Atributos, diciéndonos que Él es Ar-Rahmân (el Graciabilísimo), Ar-Rahîm (el Misericordiosísimo), Al Mâlik (el Soberano), Al Quddûs (el Santisimo), As-Salâm (el Pacificador), Al Mu'min (el Dispensador de seguridad), Al Muhaîmin (el Celador), Al 'Azîz (el Poderoso), Al Yabbâr (el Compulsor)… nos informa de Sus acciones y creaciones, y nos describe la Resurrección y sus horrores, y al Paraíso e Infierno, y es como si los estuviéramos viendo. 

Pero en el caso de 'ilm Al Kalâm, lo más que nos presenta es una fe descrita de la forma más resumida, sin cualquier detalle en absoluto. 

No existe conciliación total  

No existe conciliación total entre la religión y la filosofía, porque son dos metodologías diferentes, desde el comienzo hasta el final, en sus métodos y estilos, en la influencia que ejercen, y - sobre todo - en sus orígenes y fuentes. 

El Islam no necesita que nada ni nadie lo quiera completar o perfeccionar, porque ha sido hecho perfecto por el Omnisapiente, el Omnisciente,: 

[Hoy os he perfeccionado vuestra religión, he completado Mi gracia sobre vosotros y he dispuesto que el Islam sea vuestra religión...] (5:3) no necesitamos reconciliar entre el Islam y la filosofía, o entre el Islam y el Judaísmo o el Cristianismo, o entre el Islam y el comunismo o socialismo. El Islam es la verdad, y no hay falsedad en él. 

[Es inalterable y no ha sido negado [por ningún libro] que le precediera [ni podrá ser refutado por ningún libro] que le suceda porque ciertamente es una revelación del Sabio, Loable.] (Corán 41:42)

Cualquier otra cosa es falsa, o es verdad mezclada con falsedad. El Islam no vino para ser gobernado por las ideas de las personas; más bien vino para gobernar la vida de los seres vivientes y a corregir las creencias e ideas desviadas. 

Debemos preservar nuestra creencia y Sharî'ah distinta y pura, como nuestro Señor quiere: 

[…ha quedado claro cual es la buena dirección y cual el extravío…] (Corán 2: 256)

Si se mezcla con algo más, esto lleva a la confusión; confusión por la que Allâh reprochó a la Gente del Libro cuando dijo: 

[¡Oh, Gente del Libro! ¿Por qué mezcláis la verdad con lo falso y ocultáis la verdad que conocéis? ] (Corán 3: 71) 

2) La actitud de los estudiosos para con la filosofía 

Los estudiosos se opusieron a las tendencias que llaman hacia mezclar los temas de la  ‘aqîdah - la creencia - con la filosofía y 'ilm Al Kalâm. Los pioneros de esta tendencia son los llamados "filósofos del Islam," como Ibn Sînâ (Avicenna), y fue contra las opiniones influenciadas por la filosofía de estas personas que los sabios se opusieron.

Los más grandes estudiosos eran de dos tipos: un grupo estaba compuesto de aquéllos que notaron el peligro de esta idea desde el primer momento y se resistieron a esta tendencia desde su inicio, como el Imâm Ahmad y el Imâm Ash-Shâfi'î (que la misericordia de Allâh sea con ambos). Ash-Shâfi'î dijo que aquellos que estudian 'ilm Al Kalâm deberían ser castigados y reprendidos fuertemente por haber abandonado al Corán y la Sunnah por 'ilm Al Kalâm.

El otro grupo está compuesto de estudiosos que siguieron los pasos de los filósofos y cuyos esfuerzos fueron consumidos siguiendo sus métodos. Muchos de estos estudiosos no comprendieron lo que estaba pasando hasta que alcanzaron los últimos años de sus vidas. Muchos de estos eruditos cuando descubrieron el error que habían cometido y todo el tiempo que habían perdido con la filosofía sintieron un gran pesar y se lamentaron mucho. Se arrepintieron pidiéndole perdón a Allâh y se preocuparon en advertir a aquellos que vinieron después de ellos de su error, previniéndolos de seguir el camino de la desviación. 

Entre este grupo esta Muhammad ibn Omar Ar-Râzî quien dijo en su libro Aqsâm Al Ladhdhât [12]:

"Yo estudie las varias escuelas filosóficas de pensamiento y ‘ilm Al Kalâm, y comprendí que no tienen nada que ofrecerle al corazón enfermo, y que no pueden saciar la sed del hombre (por el conocimiento)". Él regresó a la metodología Coránica, y dio un ejemplo de la misma con relación a los atributos Divinos: "Vi que la mejor manera es la manera del Corán. Leamos (estos versículos) donde el Corán confirma los atributos de Allâh, el Exaltado: 

[ El Misericordioso se estableció en el Trono. ] (Corán 20: 5) 

[ …hacia Él ascienden las buenas palabras [y las glorificaciones]... ] (Corán 35: 10) 

Y leamos donde niega cualquier similitud entre los atributos humanos y Sus atributos: 

[ …No hay nada ni nadie semejante a Allâh... ] (Corán 42: 11) 

[ …los hombres nunca podrán alcanzar Su conocimiento. ] (Corán 20: 110)."

Entonces él dijo: "Quienquiera que haya pasado por la misma experiencia que yo tuve sabe de lo que estoy hablando."[13]  

Ash-Shihristânî dijo la misma cosa, notando que después de haber pasado un tiempo largo estudiando con los filósofos y estudiosos de 'ilm Al Kalâm, no encontró sino confusión y pesar[14]

"Pasé toda mi vida estudiando en las diferentes escuelas de filosofía, estudiando todas sus opiniones. Y no vi en ellas sino gente confundida o sumergida en un gran pesar." 

Al Yuuaini, uno de los estudiantes más prominentes de la llamada filosofía islámica ('ilm Al Kalâm), advirtió sobre el estudio de la misma diciendo: "!Oh amigos míos!, no estudien 'ilm Al Kalâm. Si hubiese sabido lo que el 'ilm Al Kalâm haría de mí, no lo hubiera estudiado." [15] 

Durante su agonía, él dijo en pesar y dolor: "Yo me sumergí en un inmenso océano, y olvide a la gente (los sabios) del Islam y su conocimiento. Me complací en aquello contra lo que ellos me habían advertido, y ahora si Allâh no me envuelve con Su misericordia, entonces pobre de Ibn Al Yuûaînî. Heme aquí, muriendo afirmando la ‘aqîdah (creencia) de mi madre[16]." 

Abû Hâmid Al Gazâlî (que la misericordia de Allâh sea con el) fue uno de aquéllos que se pasaron un largo tiempo examinando y estudiando 'ilm Al Kalâm, moviéndose de un grupo a otro, hasta que al final de su vida se encontró vacilante y desconcertado sobre los asuntos filosóficos. Él escribió un libro que tituló Ilyâm Al 'Aûuâm 'an ‘ilm Al Kalâm (Previniendo a las masas de estudiar 'ilm Al Kalâm. Él consideró como Harâm estudiar la filosofía excepto en ciertas circunstancias: "La verdad es que 'ilm Al Kalâm es Harâm salvo para dos tipos de personas." 

En los últimos días de su vida, él abandono el estudio de 'ilm Al Kalâm y volvió a los ahâdiz del Mensajero (que la Paz y las Bendiciones de Allâh sean con él). Él Gazâlî murió con una copia de Sahîh Al Bujârî sobre su pecho. 

Abûl Hasan Al Ash'arî fue criado como un Mu'tazilî, y continuo siéndolo por cuarenta años, para después abandonar esta escuela de 'ilm Al Kalâm. Él declaró claramente que los Mu'tazilah estaban desviados, y los refutó en términos inequívocos.  

Después se formo un grupo que siguió la metodología correcta, y al mismo tiempo estudiaron el trabajo de los filósofos a manera de saber sus puntos débiles y refutarlos según la metodología del Corán. Los combatieron con sus propias armas, señalando los errores que había en sus opiniones. El líder y principal estandarte de este grupo fue Shaij Al Islâm Ibn Taîmîah (que la misericordia de Allâh sea con él).

3) Comparación entre el filósofo y el creyente 

Antes de concluir este tema, me gustaría decir que lo que nosotros necesitamos son creyentes, y no filósofos. Necesitamos personas que puedan tratar con las dolencias y problemas de esta ummah, y los filósofos no pueden hacer eso. 

El Profesor Ahmad Amîn (que la misericordia de Allâh sea con él) hizo una comparación entre el filósofo y el creyente, y el efecto que ambos tienen en la vida. 

"Hay una gran diferencia entre sostener una opinión y creer en algo. Si usted tiene una opinión, ésta simplemente se vuelve parte de la información que usted ha retenido; pero si usted cree en ella, ésta fluye en su sangre y se introduce profundamente en su corazón y mente." 

El filósofo que tiene una opinión o idea dice: ‘Yo pienso que esto es correcto pero en realidad puede que sea incorrecto; esto es lo que la evidencia indica hoy, pero mañana la evidencia puede indicar lo contrario; Puedo estar equivocado sobre esto como puede que tenga razón’. 

En cambio el creyente esta seguro y convencido; no tiene ninguna duda y no especula. Su 'aqîdah es verdad y no cambia, y continuara siendo verdad mañana. Esta por encima de las dudas y conjeturas. 

El que sostiene una idea u opinión es indiferente. Si lo que él piensa se demuestra correcto, él simplemente sonríe discretamente, y si no se demuestra correcto, no le importa, porque él ya ha tomado la precaución de mencionar que aunque él cree que su opinión es correcta, puede que este equivocado, y que la opinión de la otra persona que él cree esta equivocada, puede que sea correcta. En cambio el creyente es caluroso y entusiástico, y no se siente satisfecho a menos que cumpla los postulados de su creencia. 

Aquel cuya opinión es filosófica puede cambiar de opinión fácilmente y adoptar nuevas ideas, porque él sólo sigue la evidencia, o a sus propios intereses cuando estos vienen en forma de evidencia. En cambio la mejor manera de describir la posición del seguidor de una creencia es la manera en que el Mensajero (que la Paz y Bendiciones de Allâh sean con él) describió su resolución ante la adversidad al decir: "Si colocaran el sol en mi mano derecha y la luna en mi izquierda, para hacerme desistir de aquello que he traído (el Islam), no lo haría."[17]    

La mera opinión es como un cadáver: inanimado a menos que le sea insuflado el espíritu de la creencia. La mera opinión es como una cueva oscura que se mantendrá así a menos que la 'aqîdah la ilumine con sus rayos. 

La mera opinión es una nebulosa en formación, mientras que la 'Aqîdah es una estrella brillante. 

La mera opinión crea problemas y obstáculos, presta atención al deseo físico, crea dudas y fomenta la inseguridad, mientras que la creencia no teme, hace que las montañas tiemblen, cambia el curso de la historia, elimina la duda y la confusión, y genera fuerza y certeza, colaborando en el cumplimiento de las expectativas del alma[18].


[1] Darrâz, en su libro Ad Dîn 59, 60.
[2] Idem. 73.
[3] Al ‘Aqqâd, en su libro Allâh, 129.
[4] Al’ Aqqad, en su libro Allâh, 129.
[5] Idem.
[6] Darrâz, en su libro Ad Dîn, 73.
[7] Ver Maymû’ Al Fatâûa de Sheîj Al Islam Ibn Taîmîah 2/1, 25.
[8] Al ’Ilm iad’û ilâ îmân
[9] Ver Saied Qutb, Jasâs’is At Tasaûur Al Islâmi, pág. 16.
[10] Muchos estudiosos de la teología escolática (‘ilm Al Kalâm) y filósofos cometen el error de pensar que le Corán y la Sunnah son meramente narrativos, y que no presentan evidencias racionales. Pero la realidad es que le Corán representa toda la evidencia necesaria para enseñar el ser humano acerca de Allah y Su Unicidad, con información que el ser humano jamás podría alcanzar por sí mismo.
[11] Maymû Al Fatâûa de sheik Al Islam Ibn Taîmîah 4/50
[12] Ibn Al Qaîim, As Saûâ’iq Al Mursalah, pág. 7; Ar Râzî, I’tiqâdât firaq Al Muslimîn
[13] Sheîj Al Islam Ibn Taimiah, Al Fatua Al Hamauiîah Al Kubrá, pág. 7.
[14] Ash Shihristânî, Nihaiat Al Iqdam fi Ilm Al Kalâm, pág. 3.
[15] Maymû Al Fatâûa sheik Al Islam Ibn Taîmîah ver Al Fatua Al Hamauiîah, pág. 7.
[16] Es decir, la creación simple y clara, tomada del Corán y la Sunnah, pura y sin ningún tipo de influencia.
[17] Este Hadiz es da’if, y fue narrado por At Tabaraní en su libro Târîj (2/326) y por Al Baîhaquî en Dala’il An Nubûuah (2/187), de Ibn Isaac. En su isnad (cadena de narradores) es munqati’ (incompleto o discontinuo). Ver As Sîrah An Nabaûîiah de Ibn Hisham, 1/330
[18] Ahmad Amin, Faríd Al Játir, citado de Al Iìmân ual Haîat, pág. 22 de Al Qaradâûî

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