La Relación Entre El Esposo y La Esposa

El Corán resalta los objetivos espirituales del matrimonio y hace de ellos los fundamentos de la vida marital. Estos objetivos se hacen realidad en la paz mental que sobreviene a través de la buena experiencia sexual con la esposa amada, en el ensanchamiento del círculo de amor y afecto entre las dos familias unidas a través del matrimonio y en la educación de amor y cariño de los niños bajo el amoroso cuidado de sus padres. Estos son los objetivos mencionados por Allah: 

         “Y entre Sus signos está el haberos creado esposas nacidas entre vosotros, para que os sirvan de quietud, y el haber suscitado entre vosotros el afecto y la bondad. Ciertamente, hay en ellos signos para gente que reflexiona”. (30:21) 

La relación sexual 

            Al mismo tiempo, el Corán no desdeña el aspecto sensual y la relación física entre esposo  y esposa. El Islam guía a los seres humanos hacia la mejor senda, satisfaciendo las demandas del instinto sexual, a la vez que se evitan las prácticas dañinas o desviadas.

            Se sabe que los judíos y los zoroastrianos llegaban a extremos cuando evitaban todo contacto físico con las mujeres menstruantes.

            Los cristianos, a su vez, seguían teniendo relaciones sexuales sin preocuparse por el flujo de sangre. Los árabes del periodo de la Yahilía no comían, no bebían, ni se sentaban con sus mujeres cuando estaban menstruando y las enviaban a habitaciones separadas, tal como lo hacían los judíos y los zoroastrianos.

            Por ello, algunos musulmanes consultaron al Profeta (B y P) sobre lo que está permitido y lo que está prohibido en relación con las mujeres menstruando.

La siguiente aleya fue revelada entonces: 

         “Te preguntan acerca de la menstruación. Di: 'Es un mal. ¡Manteneos, pues, aparte de las mujeres durante la menstruación y no os acerquéis a ellas hasta que se hayan purificado! Y cuando se hayan purificado, id a ellas como Allah os ha ordenado'. Allah ama a quienes se arrepienten. Y ama a quienes se purifican." (2:222) 

            Algunas personas entendieron de la frase “manteneos aparte de las mujeres” que no debían habitar en la misma casa durante los periodos menstruales. El Profeta (B y P) explicó el significado de esta aleya diciendo:

            “Os mandé que evitéis tener relaciones sexuales con las mujeres durante la menstruación solamente; no os dije que las mandéis fuera de la casa como lo hacen los extranjeros”.

            Cuando los judíos de Medina oyeron de esto dijeron, “este hombre no deja nada de nuestras costumbres sin cambiar; todo lo hace de forma opuesta”.[1]

            De esta manera, el musulmán puede acariciar a su esposa y disfrutar de ella siempre que evite el lugar del sangrado. La posición islámica sobre este tema es, como siempre, la intermedia y moderada, entre el extremo de expulsar a las mujeres menstruantes de la casa y el de tener relaciones sexuales, con ellas.

            Recientes investigaciones médicas han descubierto que el flujo menstrual contiene una sustancia tóxica que, si no se excreta, puede dañar el cuerpo. Así también, han descubierto porqué se deben evitar las relaciones sexuales - el coito - en este periodo. Los órganos reproductivos se ponen altamente congestionados y los nervios se ponen muy sensibles por la secreción de las glándulas internas; en consecuencia, el coito los irrita, llegando a impedir el flujo menstrual y causando la inflamación de los órganos sexuales. [2] 

Relaciones sexuales prohibidas 

            Respecto a las relaciones sexuales, el Corán dice: 

         “Vuestras mujeres son como campo labrado para vosotros. ¡Venid, pues, a vuestro campo como queráis, haciendo preceder algo para vosotros mismos! ¡Temed a Allah y sabed que Le encontraréis! ¡Y anuncia la buena nueva a los creyentes! “.(2:223) 

            El erudito indio Waliullah Dehlavi, al explicar la ocasión en que fue revelada esta aleya y su significado dice:

            “Los judíos habían restringido innecesariamente las posturas en las relaciones sexuales sin ninguna autoridad divina. Los ansaríes de Medina eran sus amigos; seguían sus prácticas y solían decir:

“Si un hombre penetra a su mujer por detrás, en su vagina, su hijo saldrá bizco. Entonces se reveló la aleya que dice: “Venid, pues, a vuestro campo como queráis "; queriendo decir que no importa si el hombre está encima de su mujer o detrás de ella si la penetración se hace en la vagina, que viene a ser el “campo”. Esto es así porque estos asuntos no tienen nada que ver con políticas religiosas o sociales sino que son un asunto de puro gusto personal. Tales opiniones estaban entre las absurdas costumbres de los judíos que Allah abolió”. [3]

            No es función de la religión definir las posturas durante el acto sexual. Sin embargo, un musulmán que teme a Allah en su relación con su esposa y tiene la certeza que lo va a encontrar en la Otra Vida evita penetrar a su esposa por el ano porque el Profeta (B y P) dijo: “No penetréis  a las mujeres por el ano[4]. En otra ocasión, se refirió a tal acto como una “sodomía menor”. [5] Una mujer de los Ansar le preguntó sobre la penetración vaginal por atrás; él le dijo: “Vuestras mujeres son campo labrado para vosotros. ¡Venid, pues, a vuestro campo como queráis, pero por un solo receptáculo[6]

            Omar vino un día al Profeta (B y P) y le dijo: “¡Oh Mensajero de Allah! ¡Estoy arruinado!” “¿Qué es lo que te ha arruinado?” preguntó el Profeta (B y P). El replicó, “anoche di vuelta a mi mujer”, queriendo decir que penetró a su mujer en la vagina por la espalda. El Profeta (B y P) no le dijo nada hasta que la aleya citada fue revelada; entonces le dijo: “Por delante o por detrás; pero evita el ano y el acto sexual durante la menstruación”. [7]  

Guardando los secretos entre marido y mujer 

            El Corán elogia a las esposas virtuosas, 

         “...Las mujeres virtuosas son devotas y guardan, en ausencia de sus maridos, de lo que Allah manda que guarden..." (4:34) 

            Entre aquellos secretos que se deben guardar está la relación íntima con el esposo; sería un error discutir sobre ella en una reunión o comentarla con las amistades. El Profeta (B y P) dijo: “Entre los que ocuparán la peor posición el Día de la Resurrección, ante Allah, está el hombre que tiene relaciones sexuales con su esposa y después divulga su secreto”. [8]

            Abu Huraira relató:

            “El Mensajero de Allah (B y P) nos dirigió en la oración; cuando terminó, se volvió hacia nosotros y dijo: 'Manteneos sentados. ¿Hay entre vosotros hombres que van a sus esposas, cierran la puerta, corren la cortina, y después (de tener relaciones sexuales) sale y habla sobre ello diciendo: “Hice esto y aquello con mi esposa”?' Ellos se mantuvieron callados. Luego se dirigió a las mujeres y preguntó: '¿Hay entre vosotras quien comenta tales cosas?' Una niña se levantó sobre sus rodillas para que el Mensajero de Allah pueda verla y oír sus palabras. Ella le dijo: 'Si, por Allah, los hombre hablan sobre ello y las mujeres también'. Entonces, el Profeta (B y P) dijo: '¿Sabéis a que se asemejan los que hacen eso? Los que así hacen son como los demonios machos y hembras que se encuentran en un camino y satisfacen sus deseos ante la mirada de la gente'. [9]

            Esta enfática manera de referirse al asunto debería ser suficiente para alejar al Musulmán de tal comportamiento enfermo y degradante; ¡Que lo haría parecerse a un demonio!


[1] “Tafsir” de Al Razi, vol. 6.p.66.
[2] Ver: “El Islam y la medicina moderna”, del difunto Abdul’Aziz Ismail.
[3] “Huyyat Allah Al Báligha”, vol.2,p.134.
[4] Citado por Ahmad, por Al Tirmidhi, Al Nasái e Ibn Maya.
[5] Citado por Ahmad y Al Nasái.
[6] Citado por Ahmad.
[7] Citado por Ahmad y Al Tirmidhi.
[8] Citado por Ahmad, Abu Daud y Al Bazzar.
[9] Citado por los recopiladores de “Al Sunan”.

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