Los Límites De La Razón

Aquellos que quieren anular la revelación hacen un gran esfuerzo y gastan energías en campos en donde la razón no está preparada. “La razón tiene su propio campo de acción particular, si se pretende usarla fuera de ese campo, los resultados son negativos y quedara desconcertada. Si se usa fuera de su propio campo tropezará y no podrá llegar lejos. Si se espera que haga más de lo que es capaz, sólo se llegará al fracaso.

El mundo físico y el reino de la naturaleza son el inmenso campo en el que la razón puede disfrutar de completa libertad, explorar sus tesoros ocultos y descubrir las conexiones entre las causas y sus efectos; puede explorar, inventar, examinar las ciencias beneficiosas en todos los ámbitos de la vida y contribuir al desarrollo y el progreso del hombre.

Pero si se le encomienda una tarea fuera de su campo, es decir más allá del campo de la naturaleza, entonces después de un largo y agotador examen ésta no regresa con una respuesta completa o más bien con algo que pueda resolver el problema, sino que regresa con ideas inconclusas y nociones truncadas.” [1]

La posición de la razón respecto a la revelación

Muchas personas claman que la revelación anula la razón y extingue su luz, tornándola ineficaz y perezosa. Ésta es una afirmación falsa, sin un argumento válido. La revelación divina dirige la razón para que examine y valorice el universo, insta al hombre a poblar la Tierra y trabajarla. En el área del conocimiento revelado, la función de la razón es examinar la revelación para corroborar que procede de Allah, alabado sea; una vez que está claro que es así, se debe asimilar lo que la revelación nos está informando, y usar la razón que Allah regaló, para comprender, considerar y esforzarse en aplicar la revelación.

La relación entre la revelación y la razón es como la del sol o su luz con el ojo. Si la revelación se aparta de la razón, el hombre no se beneficia de su razón, así como una persona no puede beneficiarse de sus ojos si vive en la oscuridad, pero cuando el sol ilumina con su luz puede beneficiarse de sus ojos. Entonces  para aquellos que tienen intelecto, cuando la revelación brilla en sus mentes y corazones, estos ven y se encaminan. (No son sus ojos los que se enceguecen sino los corazones dentro de sus pechos.) (22:46)


[1] Nadharât fil Nubûuah, p. 17

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