MUHAMMAD EL PROFETA: La Travesía Del Mar Rojo

La virulencia de los ataques de los kuraichitas contra los musulmanes, con el subsiguiente derrame de Sangre y mutilaciones, obligan a Muhammad, la paz sea con él, a tomar una sabia decisión: enviar un grupo de sus adeptos a Abisinia. Cuando el vendaval arrecia es inteligente el depositar los huevos en distintos canastos unos irán al país etíope, otros a la casa de Arqam y los restantes quedarán en la propia Meca, ocultos en el mayor secreto. De este modo se evita que con un solo golpe se pueda romper toda la organización. 
 
Gobierna Abisinia un rey (Negus) de religión cristiana monofisita; pacífico, civilizado y poderoso. 
 
El grupo islámico que tiene que atravesar el Mar Rojo está capitaneado por: 
 
—Jaffar ibn Abu Talib, primo hermano del Profeta. Casado con Asma al "bahiriya", y 
 
— Uzmán ibn Affan, casado con Ruqaya bint Muhammad ibn Abdal-Lah, en segundas nupcias. 
 
Ochenta kilpmetros separan La Meca de Jedda, un puerto natural del Mar Rojo:- dos jornadas de camello a través de los inhóspitos desfiladeros de Hedjaz. La estrechura de este mar 
 
— una lengua de agua de 1.975 kms., que va desde el Golfo de Adén al Canal de Suéz— es de unos 100 kms. que separan Jedda de Smara. 
 
El Mar Rojo presenta unas características muy particulares: 
 
—El color rojizo de sus aguas superficiales, producto de ciertas algas feotíceas. 
 
—Las altas temperaturas de sus aguas, que varían entre los 26° y los 33° C. 
 
—La intensa salinidad, que supera el 42% o a causa de la dificultad del intercambio de sus aguas enfre el Océano Indico y el Mar Mediterráneo. 
 
La travesía del Mar Rojo era una verdadera aventura para estos árabes, que prefieren las "naves del desierto" (camellos) a cualquier bajel. 
 
En el grupo —unos 85 mequenses— figuraban nueve mujeres que, por la singular travesía, tomaron el mote de "Bahariya" (marinera), 
 
La recepción que les hace el Negus es cordial y fraterna, pues conoce los fundamentos de la religión islámica, que tantos puntos en común tiene con la cristiana monofisita. 
 
Enterados los kuraichitas del éxito de la expedición musulmana y con el ánimo de contrarrestar la posible influencia que pudiera despertar en el corazón del Negus la "banda" de musulmanes, envían un cargamento de valiosas pieles al Negus, con dos de sus más calificados embajadores: Amara ben al Walid, y Amr ibn al As quienes tras ofrecerle el rico presente, le piden en nombre de los kuraichitas, señores de La Meca, la extradición de "esos facinerosos". 
 
El Negus, consustanciado plenamente con la doctrina islámica, que tanto respeto y admiración muestra por Jesucristo y la Virgen María, les dijo: 
 
"Recoged vuestro obsequio, que yo no puedo aceptar bajo tales condiciones. Los musulmanes son mis huéspedes y pueden permanecer en mi país todo el tiempo que quieran". 
 
Tuvieron que regresar los embajadores kuraichitas con sus pieles y con la vergüenza del fracaso de su misión.
 
Los musulmanes, portadores de un efusivo ratemo mensaje del Profeta, encontraron un refugio seguro y un asilo generoso por parte del Negus. Algunos, de esa primera expedición a Abisinia, permanecieron en ese país unos meses; otros, algunos años. 
 
Posteriores embajadas de musulmanes, tuvieron oportunidad de manifestar su gratitud a ese bondadoso y cristiano rey. 

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