Nosotros y la Muerte (Primera Parte)

Nosotros ante la muerte nos diferenciamos en cuatro grupos.

Uno que clama con el poeta loco: ¡Lo pasado se fue y lo esperado está oculto, tú vives en la hora que estás!

No piensa en el pasado ni se prepara para lo venidero. Cree que el ayer se esfumó y que el mañana no llegará. Así dice: "Lo pasado se fue". Pero no ¡Por Dios!, no se fue, pues todas las acciones buenas y malas están registradas en un libro, que no desdeña pequeña ni grande para contabilizarla. Y, "Lo esperado está oculto", pero aunque oculto a los sentidos presente en el ego y en posesión de Dios. Llegará, no hay duda de ello.

Este es el peor de los cuatro, pues no recuerda la muerte ni piensa en ella.

Otro grupo recuerda la muerte, pero la considera como el poeta persa Omar Aljaiam, quien sedujo a las gentes con sus falacias cuando dijo:

"Como la muerte es segura y no hay duda de ella, y la vida está amasada de desgracias y sufrimientos, huyamos y refugiémonos en una copa de vino. Pasemos la vida en poesías... borracheras....,y orgías''.

Un tercer grupo recuerda la muerte, pero como la refiere Abi Alatahia, quien llenó con el recuerdo de la muerte su elocuencia y ocupó en ella su lenguaje, pero apenas mencionó algo de lo posterior a ella. Es como aquel que dice: 

"Vi la muerte, que es la meta de cada viviente".

O como el otro:

"Debajo de la tumba, sueños largos".

Los que creen en la verdad saben que no es una nieta, sino el principio; ni un sueño, sino la vigilia del sueño. Los humanos están dormidos y cuando mueren se despiertan. Y saben, además, que después de la muerte hay una vida más larga, una vida que no acaba, en la que estarán en la gloria permanente o en el tormento atroz.

Este es el cuarto grupo, en el que están los lúcidos y creyentes.

LA OTRA VIDA

Esta es vida verdadera, pero quien padece de "miopía" no la ve y quien es débil de razón no toma por cierto su existencia. Ahora bien, quien ve lejos y tiene inteligencia ve que la vida del hombre está dividida en etapas.

    Ciertamente, un día fue introvertido en sí mismo, acurrucado en el vientre de su madre y viviendo en su seno. Si pensara creería que ésta es la vida; se asiría a él y no saldría sino obligado y a su pesar. Si pudiera hablar diría que esta salida es la muerte y enterrarse en las profundidades, cuando en realidad es su nacimiento y el traslado a un mundo más espacioso. Esta es la vida, y lo que vemos nosotros como muerte y salida de esta vida es, realmente, el nacimiento y traslado a un mundo más amplio; al mundo del Barzaj, que es el intervalo entre esta vida material aniquilada y la vida eterna.

LA PREPARACIÓN PARA LA MUERTE

El hombre es vanidoso y extiende su esperanza hasta el final; esto es un instinto en él mismo. Por eso, la muerte está más cerca de nuestros sentidos y más lejos de nuestros pensamientos que nosotros mismos.

Vemos los féretros de los muertos pasando ante nosotros cada día, pero sentimos que nosotros permaneceremos. Andamos con la marcha fúnebre mientras pensamos en esta vida o hablamos de ellas. Vemos las tumbas que llenan la tierra y no pensamos que nosotros, algún día, seremos sus moradores; no nosotros, sino nuestros cuerpos, pido el perdón de Dios.

¿Qué son los cuerpos?

El hombre ensucia su camisa, se la quita y la tira; el niño nace, deja su cordón umbilical y se libera de él; el hombre muere, se separa de su cuerpo y renuncia a él. El cuerpo no es más que una camisa que se pone y se quita. Lo que se entrega a la tierra es sólo cuerpo.

El hombre se olvida de la muerte, pero el creyente la recuerda siempre, y siempre estará preparado para recibirla. Se prepara por el arrepentimiento, solicitando el perdón de Dios y devolviendo los derechos pendientes.

Cada vez que se levanta o se acuesta hace un examen de conciencia y agradece a Dios por lo bueno que hizo y pide su indulgencia por lo malo. Recuerda la otra vida y teme por un día cuando cambien las caras y los ojos. Teme por los tormentos que hay después de la muerte y espera el premio para ese tiempo. Se apoya en todo esto con la perseverancia y la oración; y también, haciendo el bien, para la complacencia y la consideración de Dios.

LA HORA DE LA MUERTE ES UN INDICIO DE LA FE

Reflexiona en la Palabra de Dios:

«"Cuando llega''» el alma «''a la garganta"» viene la hora de la muerte para la que no hay escapatoria. « "Entonces miráis"», estáis alrededor de vuestro ser querido moribundo, mirándole, os sentís apenados, pedís el auxilio de la medicina hacéis lo imposible; le abrazáis y os reclináis ante él.

Palabra de Dios:

«"Nosotros estamos más cerca de él que vosotros, pero no lo veis''».

Y es, porque nuestros sentidos sólo captan el mundo material y él está a punto de entrar en el mundo más allá de la materia.

Palabra de Dios:

« "Si no fuerais deudores... "» (como decís) y no estuvierais sometidos al Señor del universo y su Soberano, y algo dependiera de vosotros «"devolvedla si sois sinceros''». Devolved el alma al cuerpo después que haya salido de él. Usad para ello vuestro cerebro, ciencia y dinero, y si no podéis, ¿por qué no os persuadís de que para este universo hay un Señor Soberano, quien os ha hecho vivir y si quiere os hará morir y resucitar?

UN ARGUMENTO CAPCIOSO Y ABSURDO

Leí de algunos laicos, en concreto un capítulo en el que se pregunta intentando ridiculizar:

Dicen: "Si en un instante determinado muere alguien en América y otro en China ¿cómo puede el ángel de la muerte recoger sus almas a la vez?"

La respuesta es que el ángel de la muerte es para nuestro planeta como si uno de nosotros se inclinara en un lugar con miles de hormigas o ante un vaso con millones de bacterias.

Uno de estos ángeles es tan grande con respecto a nosotros, que nuestro globo no sería en la palma de su mano, más que un grano de trigo en la palma de la de un humano.

Y en segundo lugar, el ángel de la muerte tiene colaboradores para recoger las almas.

Dijo Dios Altísimo:

« "Si viene la muerte para alguien, nuestros enviados le harán fallecer; y ellos no descuidan nada "».

EL DIA DE LA RESURRECCIÓN

La creencia en el día final (resurrección), es la segunda base de la doctrina. Apenas se menciona la creencia en Dios en el Corán si no va acompañada a la creencia en el día final.

    El creyente lo recuerda siempre y se multiplica en hacer el bien, con objeto de conseguir la recompensa en el día final; se aleja del mal, cuanto puede, por temor al tormento en este día. Si se le presenta lo ¡lícito y placentero recuerda el tormento del día final antes de cometerlo y aleja a su ego de ello.

    Si se enfrenta a un deber difícil recuerda la recompensa del día final para hacerlo; se obliga a sí mismo y se lo hace desear. Se levanta del lecho, da en la prosperidad y en la desgracia, se sacrifica de los bienes, aunque sea el más necesitado, y piensa en el tormento del castigo divino. Su corazón teme al mencionar el nombre de Dios, y luego, cuando recuerda su misericordia, se ablanda su corazón y descansa por este recuerdo.

LA HORA DEL DIA FINAL

El Corán anunció que nadie en la creación conoce su hora.

Sólo Dios la conoce.

Palabra de Dios, altísimo sea.

«"Si te preguntan por la hora, di: este saber es sólo de mi Señor, y su momento lo manifestará sólo El"».

Vendrá súbitamente y el tiempo en ejecutar la orden será.

Palabra de Dios.

«"Cómo un pestañeo del ojo o apenas eso"».

No obstante, viene en el Corán, le precederán acontecimientos extraordinarios que ocurrirán en este universo. Entre otros, que saldrá de la tierra una bestia que habla con la gen y .Este es un anuncio veraz, del Más allá, que no se concibe con la razón y del que no sabemos sino lo que nos enseñó Dios. Dios no nos aclaró quien es este animal ni nos dio su descripción. Pero debes creerlo y no hablar de él, sin una prueba transmitida establecida.

Otro acontecimiento será el derrumbamiento de las murallas de Yayuy y Mayuy y la salida de las gentes. Dios no nos aclaró quienes son los Yayuy y Mayuy, cual de los pueblos o países ni donde está esta muralla.

Si pudiéramos determinarlo mediante la investigación y deducción, llegaríamos a un resultado que no se opondría al relato del Corán y lo admitiríamos. Si no, tomamos por cierto lo que dice el Corán, globalmente y deteniéndonos en sus límites.

Palabra de Dios:

«"En el instante que sean abiertas Yayuy y Mayuy se precipitarán de todas las colinas. Cuando se aproxime la verdadera promesa estarán fijas las miradas de los incrédulos..." »

    Otros acontecimientos vienen en el Hadiz autentificado y no son mencionados en el Corán. Entre ellos que se anula el saber y se implanta la ignorancia, se bebe el vino y se manifiesta la fornicación, disminuyen los hombres, aumentan las mujeres; escasea la fidelidad; se perturba la balanza de la sociedad, se exalta al bajo y se baja al alto.

    Luego vendrá el anticristo y descenderá jesús para hacer victoriosa la ley que se selló con el último Profeta, Muhammad, la paz y las bendiciones de Dios sean con él y sus hermanos los mensajeros.

EL COMIENZO DEL DIA FINAL

En el Corán (1) aparecen signos de cómo será la hora del día final.

    Comenzará con un terremoto espectacular, sin parangón a los que conocieron las gentes. Ocurrirá, -Dios lo sabe-.

    La vida humana continuará en la tierra y las gentes aún permanecerán vivas en esta vida, pero se extenderá el pánico en la sociedad humana; el terror será generalizado y su intensidad será tanta que la madre se olvidará de su amamantado, a pesar de que. en su constitución está innato el sentimiento y la pasión por él; las embarazadas abortarán del pánico lo que llevan en sus vientres. Las gentes casi perderán la conciencia en su cerebro y quedarán como si estuvieran ebrios.

Palabra de Dios:

«"No son borrachos, sino que el tormento de Dios es intensísimo"».

Lo que más nos inclina a pensar que este tormento se producirá, antes de la resurrección, es que está basado en la Palabra de Dios, altísimo sea:

«"-Cuando la tierra se estremezca por el terremoto y eche sus cargas; el hombre preguntará ¿qué le ocurre?-"».

Así, el hombre permanecerá en la tierra, presenciará el terremoto, preguntará sobre él y buscará sus causas.

ACONTECIMIENTOS ASTROLÓGICOS

El día de la resurrección, lo que acontecerá en él y lo que vendrá después, como dije anteriormente, es de los asuntos metafísicos.

Los sentidos no pueden asimilarlo como asimilan las creaciones materiales. La razón humana tampoco tiene juicio sobre él, como sobre los acontecimientos terrenales.

Todo se deduce, pues, de la comprensión de los Textos divinos y de la captación de su significado.

En el Corán hay unos capítulos claros que son indicio de muchas de las normas universales, las que nosotros denominamos leyes de la naturaleza. Estas leyes están sometidas a alteraciones y modificaciones, como si su continuidad estuviera ligada ala de esta vida mundanal y cuando acabe su tiempo también lo hará la vigencia de estas leyes.

Parece ser, que este mundo que vemos con su tierra y sus astros, a pesar de su exactitud maravillosa, es una construcción pasajera que se ha hecho con un objetivo y por un tiempo determinado.

Entre otros acontecimientos, las montañas sufrirán una agitación terrenal enorme que triturará sus piedras hasta convertirlas en lo que parecerán montañas de algodón cardado. Las grandes montañas aparecerán como pequeños montículos que luego se diseminarán y serán como grumos de harina y, aún más tarde serán como un espejismo, y la tierra toda será un suelo liso.

    Todo esto se anunció en el Corán. También se anunció que las aguas de los mares explotarán y luego se evaporarán; los astros se dispersarán como cuentas y se alterará su ruta; la luna se reunirá con el sol; el cielo se alterará, agrietará, resquebrajará y luego, como si de las hojas de un gran libro se tratara, se enrollará.

    El resultado será que la tierra y el cielo cambiarán y aparecerán como, si no fueran cielo ni tierra. Todo esto se anunció en el Corán.

EL SOPLO DEL "SUR''

    No sabemos que es el "Sur" verdaderamente, ni la manera en que soplan en él. Cuanto se dice de su descripción y de sus detalles, si no estuviera basado en una prueba transmitida autentificada no se tendría en cuenta.

    En el Corán viene lo siguiente: Cuando se sopla por él aterra a quienes están en los cielos y en la tierra y, cuando sopla queda fulminado cuanto hay en ambos.

    Lo que se deduce es que serán dos soplos. Esto es lo más aceptado.

Quizás un soplo de terror, fulminante, después del cual no quedará ninguno de los vivos, (salvo quien quiera Dios). Pasará un tiempo, Dios sabe cuanto, del que no nos informó, y luego vendrá un soplo de resurrección. Volverá la vida a todos los muertos, quienes levantándose de sus tumbas "mirarán" a Dios su Señor y "caminarán hacia El con pasos ligeros".

LA RESURRECCIÓN Y EL DESENTERRAMIENTO

Todos los muertos resucitan en el mismo estado anímico en el que murieron y piensan que no pasaron más que algunas horas. Es como quien fue atropellado por un coche, mientras compraba, vendía o charlaba y pierde el conocimiento quedando inconsciente durante tres días. Cuando se despierta volverá a completar su conversación, su compra o su venta, pues no sabe que pasaron tres días por él. Del mismo modo serán las gentes en el día de la resurrección. Por eso nos enseña la religión que pidamos de Dios el buen final.

    Dios puso, para la gente, ejemplos sobre ese día en esta vida. Entre ellos el de aquel que pasó por una ciudad en ruinas y dijo:

Palabra de Dios:

«" ¿ Cómo podrá Dios resucitarla después de su muerte? Dios le hizo permanecer muerto durante cien años; después le resucitó y le dijo: "¿ Cuanto tiempo permaneciste así?" Dijo: "Un día o parte de él'' Dijo le: "¡No!"has permanecido cien años "».

Las gentes de la cueva que durmieron trescientos nueve años, cuando se despertaron creían haber dormido horas. Entonces les enviaron a comprar con dinero ya caducado pero, ellos no lo sabían.

Estas son las circunstancias de los hombres. En la resurrección creerá cada uno de ellos que durmió poco y se despertó. Entonces se contradirán entre ellos.

Palabra de Dios, altísimo sea:

«''Jurarán los pecadores que no permanecieron en esta vida más que una hora... Pero, aquellos que tuvieron la sabiduría y la fe les dirán: En verdad habéis permanecido según el registro de Dios hasta el día de la resurrección. Pues, éste es el día de la resurrección, pero lo ignorabais"».

Pensarán que aún permanecen en esta vida, pero el terror por la situación hará que se rompan los vínculos entre ellos.

Palabra de Dios, altísimo sea:

«"No existirán vínculos familiares entre ellos, para entonces"».

Quien ve a su intimo amigo, no pregunta ni se preocupa por él, sólo lo hace por sí mismo. Rehuye de su hermano, padre, madre, mujer e hijos. Los sacrifica a todos por él mismo y los presentarla como ofrendas si fuesen aceptados.

Aún quedan as! un tiempo -Dios sabe su duración- arremolinándose unos contra otros como las olas. Luego los hace reunir y los conducirán al Majshar (2) ... Los conducirá a todos.

    A todos los humanos desde Adán hasta el último de sus descendientes, ya murieran en su lecho, en el mar, fueran devorados por las fieras, cayeran de un avión o fueran quemados por el fuego y esparcidas sus cenizas en el aire, les devolverá la vida quien les creó de la nada la primera vez. Les reunirá a todos y les conducirá a la tierra de Majshar con los genios, diablos y fieras.

Palabra de Dios:

«"¡Apresurándose erguidos, con temor hacia el ángel pregonero! Los incrédulos dirán entonces: "¡Este es un día difícil!"».

Luego nuestro Dios ordena que emerja el infierno de lejos para la gente y les dice.

Palabra de Dios:

«"¿Por ventura no os recomendé, ¡oh hijos de Adán! que no adoraseis a Satán porque es vuestro enemigo declarado, y que me adoraseis, porque ésta es la verdadera senda? Sin embargo, él desvió a mucha gente de vosotros. Pero, ¿no lo razonasteis? He aquí el infierno con el que os conminó!

Ordena nuestro Señor que se separe a los pecadores y se les señale para conocerles. Entonces, todos y cada uno de ellos desearía no haber sido humano y dice: "0jalá hubiera sido tierra".

    Más tarde Dios reúne a todos los incrédulos en el infierno, junto a aquellos a quienes adoraban en su lugar y tomaban por dioses, tanto genios como diablos y los habían inventado sin fundamento ni realidad, pues Dios no lo había revelado. Los consideraron dioses como habían hecho los griegos con los llamados Zeus y Afrodita, los romanos con Júpiter y Venus, los persas con Ormuz y Ahroman, los egipcios con Habi, los fenicios con Baal y los árabes con Allat y Alhuza, a los que consideraban asociados de Dios. Así, también, consideraban los griegos y los romanos que Apolo era el Dios del Sol y las artes, Baco el del vino, Diana, que es la misma Artemisa, de la caza, Minerva de la sabiduría, Neptuno del mar, etc. y les dirá:

 

Palabra de Dios:

«'Llamad a mis pretendidos copartícipes... Y los llamarán, pero no les responderán"».

Nuestro Señor les dirá:

«"¿Por qué no los salváis?

    Se vuelven a los arrogantes, los que se proclamaron ellos mismos "líderes" en esta vida y condujeron a sus pueblos a la incredulidad e idolatría. Les pedirán ayuda y les dirán:

Palabra de Dios:

«"Desde que fuimos prosélitos vuestros, ¿por ventura podríais defendernos del castigo de Dios?

Responderán: estamos libres de ellos. Reconocerán---su impotencia para evitárselo incluso ellos mismos. Se pondrán todos en pie sometidos y consternados, y se humillarán ante el Señor de los mundos. Desaparecerán todos los ídolos pretendidos y se borrarán todos los liderazgos infundados y falsos. Se romperán los lazos de la alianza diabólica entre los incrédulos y los que adoraban sus creaciones y se liberarán los adorados de aquellos que los adoraban; incluso el diablo reconocerá que había mentido a quienes le seguían diciendo:

Palabra de Dios:

«"Por cierto que Dios os había hecho una verdadera promesa, en cambio yo también os prometí, pero falté a mi promesa...

    Se evadirá de su responsabilidad y los culpará a ellos, reconociendo su debilidad e impotencia en la vida mundanal, y dirá que suyos sólo eran los susurros y las malas insinuaciones, pues no tenía ni poder ni fuerza para beneficiar o perjudicar, diciendo:

Palabra de Dios:

«"No tenía poder alguno sobre vosotros; sino que os convoqué y me escuchasteis (3), No me lo reprochéis; más bien reprochaos vosotros mismos" Ciertamente la argucia del diablo era débil"».

EL JUICIO

Es inevitable comparecer en el juicio. Se presentarán ante la balanza de la justicia absoluta, la que no yerra ni en un gramo de mostaza, ni en una pizca de polvo, ni en un electrón que está bañando el espacio del átomo, ni aun en mucho menos que esto.

Se contabilizarán todas las obras del hombre; se verán todas las circunstancias; se exaltarán sus buenas intenciones y la sinceridad de su corazón. Ello resultará un peso a su favor en la parte de las obras buenas de la balanza.

Lo que hay de hipocresía y apariencia en su corazón será un peso en su contra, que se pondrá en la parte de las obras malas en la balanza.

Es un juicio justo. Sólo salvará al hombre las obras buenas que haya realizado, la indulgencia de su Señor que deseará tener y su misericordia que deseará alcanzar.

No lo socorrerá su dinero, salvo el que empleó por Dios y su causa; ni el prestigio que tuviera, excepto el que utilizó para la obediencia a Dios.

Nadie podrá beneficiar a otro ni podrá encontrar un mediador que interceda por él, a no ser con la anuencia de Dios.

la intercesión en la otra vida será diferente que en ésta. En esta vida el intercesor llega al juez, le muestra su simpatía o insinúa su prestigio y le compromete a ser indulgente. Y aunque interiormente no lo desee, lo hará por compromiso y declarará inocente al culpable.

En cambio, para la intercesión en la otra vida, se concede la indulgencia mediante la misericordia de Dios nuestro Señor, cuando quiere honrar a alguien por su generosidad. Lo hará como una causa aparente para dicha indulgencia y sólo Dios podrá permitir la intercesión.


(1) En los primeros capítulos del libro escribí para el musulmán y no musulmán de una manera generalizada, apoyándome más en las pruebas de la razón que en las de la trans misión. Desde las bases de la fe mi hablar está dirigido en su mayor parte para el creyente, pues me apoyé en las pruebas transmitidas de generación en generación y en lo atestiguado en las aleyas.
(2) Majshar: Lugar donde se reúne a todas las gentes para ser juzgadas.
(3) Esto es una prueba de lo infundado de los hechiceros. Ellos dicen utilizar genios o diablos para beneficiar o perjudicar a quien quieran y que los extraen del cuerpo a quienes padecen enfermedades mentales.

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