Relaciones Sociales (Segunda Parte)

LA VIDA ES SAGRADA

            Es Islam considera la vida humana sagrada y predica su preservación.  Según las enseñanzas del Islam, la agresión contra la vida humana es el segundo mayor pecado ante los ojos de Allah, menor sólo al pecado de incredulidad (Kufr).  El Corán declara:   

"Por esta razón, prescribimos a los Hijos de Israel que quien matara a una persona que no hubiere matado a nadie ni corrompido en la tierra, fuera como si hubiera matado a toda la humanidad.  Y que quien salvara una vida, fuera como si hubiera salvado las vidas de toda la humanidad.   Nuestros enviados vinieron a ellos con las pruebas claras, pero, a pesar de ellas , muchos cometieron excesos en la tierra."(5:32) 

            Ya que la raza humana constituye una sola familia, una ofensa contra uno de sus miembros es de hecho una ofensa contra toda la humanidad,  El crimen es aún más serio si el asesinado es un creyente en Allah. 

"Y quien mate a un creyente premeditadamente, tendrá la gehena como retribución, eternamente.  Allah se irritará con él, le maldecirá y le preparará un castigo terrible". (4:93). 

            El Profeta (B y P) dijo:  "El fin del mundo  significará menos para Allah que el asesinato de un musulmán"[35].  También dijo:  "El creyente se encuentra dentro del cauce de la religión mientras no mate a alguien ilegalmente"[36] y añadió:  "Allah perdona todo pecado excepto en el caso de quien muere siendo politeísta (mushrik) o quien mata a un creyente intencionalmente" [37].

            Basándose en estas aleyas y hadices, Ibn Abbás dedujo que el arrepentimiento del asesino no será aceptado por Allah.  Pues, alega Ibn Abbás, al ser un caso de un ofensa personal contra otro individuo, el arrepentimiento del malhechor no se acepta sino se corrige el mal hecho a los demás o se obtiene su satisfacción.  El problema en este caso es cómo se puede regresar a la víctima a la vida o asegurar su satisfacción.  Otros  dicen que el sincero arrepentimiento es aceptado por Allah;  si borra hasta los pecados mas grandes - el Shirk o atribuir iguales a Allah - ¿Porqué no uno menor?  Allah dice: 

"No invocan a otro dios junto con Allah, no matan a nadie que Allah haya prohibido, si no es con justo motivo, y no fornican.  Quien comete tal, incurre en castigo.

El día de la Resurrección se la doblará el castigo y lo sufrirá eternamente humillado.

No así quien se arrepienta, crea y haga buenas obras.  A éstos Allah les cambiará sus malas obras en buenas, Allah es indulgente, misericordioso". (25:68-70) 

EL ASESINO Y EL ASESINADO ESTARAN EN EL INFIERNO

            El Profeta (B y P) consideraba que la lucha entre musulmanes es una vía a la incredulidad  y es un acto de la ignorancia preislámica, durante la cual la gente solía enfrentarse en encarnizadas guerras y derramaban sangre por un simple camello o un caballo.  Dijo:  "Insultar a un  musulmán es una maldad y combatirlo es incredulidad" [38] y  "No os convirtáis en incrédulos después de mi muerte, mantándoos  unos a otros" [39].

            Luego añadió:  "Cuando dos musulmanes levantan sus armas uno contra otro, ambos están al borde del Infierno.  Si uno de ellos mata al otro, ambos estarán en él juntos".  Alguien preguntó:  "Oh Mensajero de Allah!  Este es un asesino... ¿Pero cuál fue la falta del asesinado?"  El Profeta (B y P) respondió "Estaba deseoso de matar al otro"[40].

            Por esta razón, el Profeta prohibió cualquier acto que pueda llevar al asesinato o a la lucha;  incluso prohibió cualquier acto que pueda llevar al asesinato o a la lucha;  incluso prohibió apuntar con un arma.  Dijo:  "Ninguno de vosotros debe apuntar un arma contra su hermano;  puede que Satán le haga escapar la mano y entonces caerá en la fosa del infierno"[41].  También dijo:  "Si Alguien apunta una pieza de hierro contra su hermano, los ángeles los maldicen hasta que deje de hacerlo, aunque sea su verdadero hermano" [42].  Incluso llegó a decir:  "No es permitido que el musulmán asuste a su hermano" [43].

            El pecado del asesinato no se limita solo al asesino.  Cada individuo que participa de este crimen, por obras o por palabras, recibirá el castigo de Allah en proporción a su participación. Incluso la persona que estaba en la escena del crimen recibirá su castigo.  Un hadiz dice:  "Ninguno de vosotros debe quedarse en un lugar donde un hombre está siendo asesinado injustamente, pues la maldición de Allah desciende sobre estuvo presente, y no lo defendió" [44]. 

LAS VIDAS DE LOS ALIADOS Y DE LOS NO MUSULMANES RESIDENTES SON TAMBIEN SAGRADAS.

            Hasta ahora hemos mencionado los textos que prohiben a los musulmanes combatir o matar a sus hermanos de fe.  Pero no debemos llevarnos la impresión  de que la vida de un no musulmán no está segura en una sociedad islámica, pues Allah ha declarado que la vida de todo ser humano es sagrada y ha garantizado su inviolabilidad.

            Esto se aplica siempre que el incrédulo no esté combatiendo a los musulmanes;  pues si lo está,  será permitido derramar su sangre.

            Si el incrédulo es de una nación con lo cuales se ha firmado un acuerdo o es un dhimmi (un no musulmán radicado en un estado islámico), su vida es sagrada y no es permitido que un musulmán lo ataque.  El Profeta (B y P)  dijo sobre esto:  "Quien mata a una persona de un país que ha firmado un tratado con nosotros no percibirá la fragancia del Paraíso, aunque esta fragancia llega tan lejos como se puede caminar en cuarenta años" [45].

            Allah ha mencionado  tres crímenes por los cuales se justifica la pena de muerte.

1.  Homicidio.  El homicidio comprobado demanda una compensación que consiste en quitarle la vida al asesino - una vida  por una vida, un pago similar al crimen cometido, pues el iniciador del homicidio es el que inició el mal.  El Corán afirma:   

"¡Creyentes! Se os ha prescrito la Ley del Talión en casos de homicidio:  libre por libre, esclavo por esclavo, hembra por hembra.  Pero, si a alguien le rebaja a su hermano la pena, que la demanda sea conforme al uso  y la indemnización apropiada.  Esto es un alivio por parte de vuestro Señor, una misericordia.  Quien, después de esto, viole la ley, tendrá un castigo doloroso". (2:178) 

2.  Cometer adulterio en público con una persona que nos es su cónyuge;  esto se da si, por lo menos  cuatro personas presencian el acto sexual y testifican en la corte  que lo han visto.  La pena de muerte se aplica a cualquiera de los dos que esté casado.  La confesión del adúltero o la adultera, repetida cuatro veces ante la corte, equivale al testimonio de cuatro testigos.

3.  La apostasía del Islam después de haberlo aceptado voluntariamente.  Esto significa una abierta revuelta contra el Islam de tal manera que amenaza al solidaridad de la comunidad islámica y es un crimen castigado con la muerte.  Nadie está obligado a aceptar el Islam, pero, a la vez, nadie puede jugar con él, como hicieron algunos judíos en la época del Profeta (B y P):

"Otro grupo de  la gente de la Escritura dice:  ¡Creed al comenzar el día en lo que se ha revelado a los que creen y dejad de creer al terminar el día! Quizás, así se conviertan". (3:72) 

            El Profeta (B y P) limitó la pena de muerte a estos tres crímenes.  Dijo:  "El derramamiento de sangre musulmana no es permitido, excepto por una de estas tres razones:  una vida por otra, una persona casada que comete adulterio o una persona que abandona a su religión y su comunidad" [46]. 

            En cualquiera de las circunstancias mencionadas, la pena capital sólo puede ser implementada por la autoridad competente luego del debido proceso de ley prescrito por la Sharía.  Los individuos no pueden tomar la ley en sus manos, convirtiéndose en jueces y ejecutores, pues esto resultaría en caos y desorden.  Sin embargo, el juez podrá presentar al asesino para que sea ejecutado en presencia de los familiares de la víctima, a fin de que sus corazones sean aliviados y el deseo de venganza se extinga.  Esto es en cumplimiento de la palabra de Allah: "No matéis a nadie que Allah haya prohibido, sino con justo motivo. Si se mata a alguien sin razón, damos autorización a su pariente próximo, pero que este no se exceda en la venganza..." (17:33) 

EL SUICIDIO

            Todo lo que se aplica al crimen de homicidio se aplica igualmente al suicidio.  Quien quiera que se  quita la vida de cualquier forma ha tomado injustamente una vida que Allah declaró inviolable.  Pues, ya que no se ha creado a sí mismo, ni siquiera una solo célula de su cuerpo, la vida del individuo no le pertenece;  es un responsabilidad que Allah le ha confiado.  No  puede degradarla y menos dañarla o destruirla.  Allah dice: 

"¡Servid a Allah y no Le asociéis nada! ¡Sed buenos con vuestros padre, parientes, huérfanos, pobres, vecinos - parientes y no parientes -, el compañero de viaje, el viajero y vuestros esclavos!  Allah no ama al presumido, al jactancioso ...". (4:29) 

            Las enseñanzas islámicas requieren que el musulmán muestre resolución al enfrentar las dificultades de la vida.  No tiene permitido rendirse y escapar de las vicisitudes de la vida cuando le recae una tragedia o algunas de sus esperanzas se esfuman.  El creyente  fue hecho para combatir y no para escapar.  Su fe y su carácter no le permiten escapar del campo de batalla que es la vida.  El posee un arma que nunca falla y una munición que nunca se agota: el arma es su fe inquebrantable y la munición es su firmeza moral.

            El Profeta (B y P) advirtió que quien comete el crimen de suicidarse será privado de la misericordia de Allah y no entrará  en su Paraíso:  merecerá la ira de Allah y será lanzado al fuego.  El Profeta (B y P) dijo:  "En los tiempos anteriores a vosotros, un hombre fue herido.  Sus heridas le hacían sufrir tanto que tomó un cuchillo y se cortó la muñeca desangrándose hasta morir.  Allah dijo:  'Mi siervo se apresuro en tomar su vida'.  Por lo tanto, se le privó del Paraíso" [47].

Si una persona es privada del Paraíso porque no pudo soportar el dolor que le causaban sus heridas y se quitó la vida... ¡Qué será de aquel que se suicida porque sufrió una pérdida en el negocio, grande o pequeña;  aquel que ha reprobado un examen, o que ha sido rechazado por un ser amado!  Aquellos de voluntad débil deben prestar mucha atención al siguiente hadiz: 

"Aquel que se lanza de un risco y comete suicidio estará lanzándose al fuego del Infierno.  Aquel que toma veneno y se mata tendrá el veneno en su mano y lo beberá por siempre en el infierno; aquel que se suicida matándose con un arma, tendrá el arma en su mano, clavándosela por siempre en el fuego del infierno" [48]. 

LA PROPIEDAD ES SAGRADA. 

            El musulmán tiene permitido adquirir bienes, tantos como desee, siempre que los adquiera a través de medios legales y los multiplique a través de inversiones legales.  Mientras otra religión dice, "es más fácil que un camello entre por el ojo de una aguja a que un hombre rico entre en el reino de Dios" [49], el Islam dice:  "¡Que cosa excelente es una fortuna legalmente obtenida en manos de un buen hombre!"[50].

            Y , ya que el Islam garantiza el derecho a al propiedad privada, también garantiza su protección, a través de la exhortación  moral y la ley, contra el robo, el hurto  y el fraude.  El Profeta (B y P) mencionó la inviolabilidad de la propiedad privada en el mismo lugar donde menciona la inviolabilidad de la vida y del honor y consideraba el robo como una negación de la fe diciendo:  "un ladrón no es un creyente mientras roba" [51].

            Allah dice:   

"Al ladrón y a la ladrona, cortadles las manos como retribución de lo que han cometido, como castigo ejemplar de Allah.  Allah es poderoso, sabio" (5:38) 

            El Profeta (B y P) dijo:  "Es un pecado para el musulmán tomar (hasta) un palo sin el permiso de su dueño" [52]. Y Allah el Altísimo dice: 

"¡Creyentes! No os devoréis la hacienda injustamente unos a otros.  Es diferente si comerciáis de común acuerdo.  No os matéis  unos a otros.  Allah es misericordioso con vosotros". (4:29). 

LA PROHIBICIÓN DEL SOBORNO

            Recibir soborno es una forma de consumir la fortuna de otra persona ilícitamente.  El soborno se refiere a cualquier tipo de bienes que se ofrecen a un juez o un servidor público o privado para obtener una decisión en favor propio o contra un rival, para acelerar un trámite, o para retrasar el trámite del competidor, etc.

            El Islam ha prohibido que el musulmán se acerque a las autoridades de un gobierno o a sus subordinados con el propósito de ofrecerles soborno;  también ha prohibido a los servidores públicos aceptarlo y ha prohibido que  cualquier otra persona arregle los términos entre el que da y el que recibe el soborno.  Allah dice: 

"No os devoréis la hacienda injustamente unos a otros.  No sobornéis con ella a los jueces para devorar una parte de la hacienda ajena injusta y deliberadamente." (2:188) 

            El Profeta (B y P) dijo:  "La maldición de Allah está sobre quien ofrece el soborno y sobre la autoridad que lo acepta" [53].

            Thaubán dijo:  "El Mensajero de Allah (B y P) maldijo a quien ofrece el soborno y sobre la autoridad que lo acepta" [54].

            Si el sobornado acepta la oferta para realizar una injusticia, su pecado será aún mayor, mientras que si lo recibe por hacer justicia, pues era su simple deber por el cual no debía cobrar.

            El Profeta (B y P) envió a Abdallah bin Rawaha con los judíos para estimar los impuestos que debían por sus palmeras.  Los judíos le ofrecieron un poco de dinero como presente .  El les dijo:  "Lo que habéis ofrecido como soborno es ilícito y nosotros no lo aceptamos"[55].

No debe sorprendernos que el Islam prohiba el soborno y que sea severo contra todos los que participan de él.  La proliferación del soborno en una sociedad trae la corrupción y la injusticia:  se toman decisiones injustas y las justas son anuladas, las personas que no lo merecen reciben oportunidades y las merecedoras son omitidas;  y el espíritu de la ambición se apodera de la sociedad en lugar de la conciencia del cumplimiento del deber. 

PRESENTES A LAS AUTORIDADES

            La intención de la ley Islámica es prohibir el soborno en toda forma.  Así pues, referirse al soborno como un "presente" no lo transfiere del campo de lo ilícito al campo de lo lícito.  Un hadiz dice:  "Cuando nombramos a una persona para un cargo, nos preocupamos por su provisión.  Si el toma algo más que eso, es una ganancia ilícita" [56].

            Al Califa Omar bin Abdul 'Aziz se le entregó un presente, pero él lo rechazó.  Cuando se le dijo que el Profeta aceptaba presentes, el respondió:  "Para él eran presentes, pero para nosotros es un soborno".

            El Profeta (B y P) envió un hombre a recolectar el Zakat de la tribu Azd.  Al retornar  ante el Profeta (B y P) retuvo una parte para él.   Dijo al Profeta (B y P):  "esto es para vosotros y esto se  me dio  como un presente".  Entonces el profeta (B y P) se enojó y le dijo " Si lo que dices es cierto, ¿Te hubiesen llegado estos regalos si te hubieras quedado en casa de tu padre y tu madre? "Luego continuó diciendo:  "¡Porqué una persona empleada por mí diría: eso es para vosotros y esto es para mi? ¿Acaso le llegaban estos presentes cuando estaba en la casa de su madre? ¡Por aquel que tiene mi alma en su mano , nadie toma algo ilícitamente sin que Allah lo haga cargarlo  en el Día  de la Resurrección.  Que ninguno no de  vosotros aparezca cargando un camello bramando, una vaca mugiendo, o  una cabra balando (por haberlas recibido de esta forma)".  Luego levantó sus manos en súplica y dijo: "¡Oh Allah! ¿Hice llegar el mensaje?"[57].

            Dijo el Imam Al Ghazzali, "en vista de estas amonestaciones, el juez y el gobernante o cualquiera en una posición de autoridad, debería imaginarse a sí mismo sentado en la casa de su padre o su madre.  Si el piensa que aún así, después de haber dejado su cargo, el recibirá tal presente sentado en  la casa de su madre, podrá aceptar el regalo que se le ofrece.  Si por otro lado, este regalo se le ofrece  a causa de su posición de autoridad, el no debe aceptarlo.  Si se le hace difícil decidir sobre los regalos de sus amigos, si aún se los darían de no estar en  tal cargo , pues es una situación dudosa y es  preferible no aceptarlos" [58]. 

UN SOBORNO PARA CONTRARESTAR UNA INJUSTICIA

            Si alguien se encuentra en una situación donde todos los medios para contrarrestar una injusticia contra él, o recuperar un derecho que se le ha negado, le son imposibles excepto pagando soborno, es preferible que espere pacientemente hasta que Allah le facilite un medio de contrarrestar la injusticia o recuperar sus derechos. Pero, si debe recurrir al soborno, la culpa de esto no recaerá sobre él, si es que ha intentado todos los demás medios legales y que haciendo esto esté recuperando sus derechos sin infringir los derechos de otros; en tal caso la culpa del pecado recaerá enteramente sobre el receptor del soborno.

            Algunos eruditos ha deducido esto de algunos hadices mencionando que el Profeta (B y P) dio caridad a ciertas personas que insistían en mendigar apesar de que , en realidad, no merecían recibir caridad.  Omar mencionó  que el Profeta (B y P) dijo:  "Algunos de vosotros reciben caridad de mi y se la llevan bajo el brazo, sin embargo, es fuego (del infierno) para ellos".  Omar preguntó:  "¡Oh Mensajero de Allah! ¿Como se las  puedes dar, sabiendo que significa fuego para ellos?"  El Profeta (B y P) respondió:  "¿Qué puedo hacer?  Me piden con insistencia, y Allah me ha prohibido ser mezquino"[59].

            Si la presión del insistente  mendigar indujo al Profeta (B y P) a darle a un mendigo lo  que sabía que significaría fuego del  Infierno para él, ¿Qué podemos decir sobre la presión de defenderse contra la injusticia o recuperar el derecho usurpado? 

GASTOS EXTRAVAGANTES

Así como la fortuna de los demás es inviolable y cualquier usurpación de la misma, abierta u oculta, está prohibida;  también la propia fortuna de una persona es inviolable para si misma y no debe, pues desperdiciarla con gastos extravagantes y sin medida.  Esto es así porque la nación islámica, que constituye un propietario más asociado a cada propietario, tiene derecho sobre la propiedad de los individuos.  Por esta razón el Islam ha dado a la nación derecho de manejar las propiedades de los incapacitados mentales que desperdiciarían su fortuna.  El Corán dice: 

"¡No confiéis a los incapaces la hacienda que Allah os ha dado para subsistir!, ¡Sustentadles de ella y vestidles! ¡Y habladles con cariño!" ( 4:5) 

            En esta aleya, Allah se refiere a la fortuna de los incapaces como "la hacienda que Allah os ha dado", pues la fortuna de los individuos es también la fortuna  de la nación.

            El Islam es la religión de justicia y moderación, la nación islámica es la "nación intermedia".  El musulmán debe ser moderado y justo en todos sus asuntos.  Por eso es que Allah prohibió a los creyentes el desperdicio y los gastos extravagantes, así como los prohibió la avaricia y la mezquindad.  Allah dice: 

"¡Hijos de Adán! ¡Atended a vuestro atavío siempre oréis! ¡Comed y bebed, pero no cometáis excesos, que Él no ama a los inmoderados!" (7:31) 

            El desperdicio de la fortuna significa gastarla, en pequeñas o grandes cantidades, en lo que Allah prohibió;  como ser:  bebidas alcohólicas, drogas, utensilios de oro y plata, etc. O gastarla en cosas que no beneficiarán ni a la persona ni a los demás [60].  Dar tanta caridad que uno quede sin nada para sus gastos necesarios también es un desperdicio de dinero.

            Al explicar la aleya, 

 "Te preguntan acerca del vino y de la bebida. Di:  "Ambos encierran pecado grave y ventajas para los hombres, pero su pecado es mayor que su utilidad".  "Te preguntan qué deben gastar.  Di 'Lo superfluo'.  Así os explica Allah las aleyas, Quizás, así meditéis"(2:219) 

el Imam Al Razi comenta:  "Allah el Altísimo enseñó a la gente como gastar su fortuna.  Dijo a su Profeta (B y P), "Da lo que es justo al pariente, así como al pobre y al viajero, pero sin prodigarle demasiado..." (17:26). También dijo: "Cuando gasta, no lo hace con exceso ni con tacañería, - el término medio es lo justo ..." (25:67) El Profeta (B y P) dijo:  'Si uno de vosotros tiene algo que gastar, debería empezar consigo mismo, luego con los que sustenta, y así sucesivamente' [61].  También dijo:  'La mejor caridad es la que te deja autosuficiente' [62].  Yábir bin Abdallah narró:  'Una vez que estabamos con el Mensajero de Allah (B y P) vino un hombre con una pepita de oro tan grande como un huevo y dijo:  '¡Oh Mensajero de Allah! Tómala en caridad. ¡Por Allah que es todo lo que poseo! El Profeta (B y P) le dio la espalda.  El hombre se puso nuevamente frente al Profeta (B y P), entonces éste le dijo con enojo: dámela.  Y tomando de su mano el trozo de oro, se lo lanzó con tanta fuerza que, de haberle acertado, le habría lastimado.  Luego dijo:  Uno de vosotros me trae su fortuna y no posee nada aparte de ella;  y luego se sienta a mendigar de la gente.  La caridad es aquella que te deja aún  autosuficiente.  Llévatela, no la necesitamos'"[63].

            El Profeta (B y P) mencionó que solía acumular comida para su familia en tal cantidad que les baste para un año [64]. Los  hombres sabios han dicho, "La mejor vía es entre dos extremos.  Gastar mucho es derrochar, mientras gastar muy poco es avaricia.   La moderación es lo mejor".  Este es el significado de las palabras de Allah :  

"Te preguntan acerca del vino y de la bebida Di:  'Ambos encierran pecado grave y ventajas para los hombres, pero su pecado es mayor que su utilidad'.  Te preguntan qué deben gastar.  Di 'Lo superfluo'.  Así os explica Allah las aleyas, Quizás, así meditéis"(2:219) 

Y la moderación es la piedra fundamental de la Sharía traída por Muhammad (B y P).  La ley Judía padece de una dureza extrema; la ley cristiana padece de una relajación  extrema y la Sharía de Muhammad está en una posición intermedia.  Por eso es el sistema más perfecto de todos los sistemas legales [65].


[35] Citado por Muslim, Al Nasai y Al Tirmidhi.
[36] Citado por Al Bujari.
[37] Citado por Abu Daud, Ibn Hibbán y Al Hákim.
[38] Citado por Al Bujari y Muslim.
[39] Citado por Al Bujari y Muslim.
[40] Citado por Al Bujari y Muslim.
[41] Citado por Al Bujari.
[42] Citado por Muslim.
[43] Citado por Abu Daud y Al Tabarani de buena fuente.
[44] Citado por Al Tabarani y Al Baihaqi de buena fuente.
[45] Citado por Al Bujari y otros.
[46] Citado por Al Bujari y Muslim.
[47] Citado por Al Bujari y Muslim.
[48] Citado por Al Bujari y Muslim.
[49] Estas palabras se atribuyen a Jesucristo en el Nuevo testamento.
[50] Citado por Ahmad.
[51] Citado por Al Bujari y Muslim.
[52] Citado por Ibn Hibbán en su "Sahih".
[53] Citado por  Ibn Hibbán en su "Sahih".
[54] Citado por Ahmad, Al Tirmidhi e Ibn Hibbán en su "Sahih".
[55] Citado por Málik.
[56] Citado por Abu Daud.
[57] Citado por Al Bujari y Muslim.
[58] Ihiá 'Ulum Al Din, "El libro de Al Halal wal Haram", capitulo "Al 'Adat", las costumbres.
[59] Citado por Abu Ia'la de buena fuente.  Ahmad cita algo similar también de buena fuente.
[60] Citado por Al Bujari.
[61] Citado por Muslim.
[62]  Citado por Al Tabari de buena fuente.
[63] Itado por Abu Daud y Al Hákim.
[64] Citado por Al Bujari.
[65] Tafsir de Fajr Al Din Al Razi, Vol. 6 p. 51, con ciertas modificaciones.

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