El Concepto de Moralidad en el Islam

El concepto de moralidad en el Islam se centra en torno a determinadas creencias y principios básicos. Entre estos se encuentran: (1) Dios es el creador y la fuente de toda bondad, verdad y belleza. (2) El hombre es un agente responsable, significado y honorable de Su Creador. (3) Dios ha puesto al servicio de la humanidad todo cuanto se encuentra en los cielos y la tierra. (4) Por su piedad y sabiduría, Dios no espera lo imposible del hombre, ni le pide cuentas de nada ajeno a su poder. Dios, tampoco prohíbe al hombre gozar las cosas buenas de la vida. (5) La moderación, el equilibrio y el sentido práctico son garantías de elevada integridad y profunda moralidad. (6) Todas las cosas son permisibles, en principio, excepto las designadas como prohibidas, que deben ser evitadas. (7) El hombre es el último responsable ante Dios, y su suprema meta es la complacencia de Su Creador.

Los aspectos de la moralidad en el Islam son numerosos, de largo alcance y de ámbito general. La moral islámica se refiere a la relación entre el hombre y Dios, entre el hombre y su prójimo, entre el hombre y los demás elementos y criaturas del universo, entre el hombre y su intimidad más recóndita. El musulmán tiene que vigilar su comportamiento externo y sus obras manifiestas, sus palabras y sus pensamientos, sus sentimientos e intenciones. En general, su papel es el de defender lo justo y enfrentarse a lo injusto, buscar lo auténtico y abandonar lo falso, apreciar lo bello y saludable y evitar lo indecente. Su meta consiste en la verdad y la virtud. la humildad y sencillez, la cortesía y la compasión, constituyen su segunda naturaleza. Para el Islam, la arrogancia y la vanidad, la rudeza y la indiferencia, son de mal gusto, ofensivas y desagradan a Dios.

La relación del musulmán con Dios es, más específicamente, de amor y obediencia, confianza absoluta y solicitud, paz y apreciación, constancia y servicio activo. Esta moralidad de alto nivel alimentará y reforzará, sin duda, la moralidad a escala humana. Así, en la relación con su prójimo el musulmán debe mostrarse amable con sus parientes e interesarse por el vecino, respetar al anciano y compadecer al joven, ocuparse del enfermo y ayudar al necesitado, socorrer al afligido y acoger al desamparado, alegrarse con el bienaventurado y ser paciente con el descarriado, tolerante con el ignorante e indulgente con el desvalido, desaprobar lo malo y elevarse sobre lo trivial. Debe, además, respetar los legítimos derechos de los demás en la misma medida que lo hacen con los suyos. Su mente debe ocuparse en ideas constructivas y procedimientos serios; su corazón debe latir con sentimientos compasivos y buena voluntad; su alma debe irradiar paz y serenidad; su consejo debe ser sincero y cortés.

El musulmán está moralmente obligado a dar un claro ejemplo de honradez y perfección, cumplir sus compromisos y realizar bien sus tareas, perseguir el conocimiento y la virtud por todos los medios posibles, corregir sus errores y arrepentirse de sus pecados, desarrollar un buen sentido de conciencia social y alimentar un sentimiento de respuesta humana, atender generosamente y sin extravagancias al sustento de sus subordinados y satisfacer sus legítimas demandas. La naturaleza y el mundo constituyen para el musulmán un campo de exploración y un objeto de dicha. Debe utilizar sus elementos y ponderar sus maravillas, contemplarlos como signos de la grandeza de Dios y conservar su belleza, explorar sus maravillas y descubrir sus secretos. Por tanto, si los utiliza para su servicio como para simple deleite debe evitar el exceso y despilfarro. Como agente responsable de Dios y como depositario consciente que es, ha de estar siempre atento a los demás con quienes comparte el mundo y que le sucederán en el futuro.

Para determinadas situaciones los principios morales del Islam son compromisos positivos que deben cumplirse; en otras, descripciones negativas que deben evitarse. Así, han sido concebidos para formar en el ser humano un sano juicio, un alma pacífica, una fuerte personalidad y un cuerpo sano. No cabe duda que todos ellos son requisitos necesarios para la prosperidad y el bienestar general de la humanidad. Y para ayudar al hombre a satisfacer estos requisitos, el Islam ha establecido, entre otras cosas, las reglas siguientes:

1 . Dar testimonio de la Unicidad de Dios y del mensaje profético de Muhammad, de manera comprometida y consciente;

2. Observar regularmente las oraciones diarias:

3. Pagar el impuesto religioso, que se conoce como Zakat, destinado a los pobres;

4. Observar el ayuno durante el mes de Ramadán:

5. Hacer peregrinación (Hayy) a La Meca, al menos una vez en la vida.

Las implicaciones morales y sociales de estas reglas se discutirán detalladamente, más adelante.

Además de estas medidas positivas, hay otras que pueden denominarse preventivas y precautorias. El Islam prohíbe ciertas cosas referentes a la alimentación, bebida, recreo y sexo, con ánimo de proteger al hombre contra la demencia y la degeneración, la debilidad y la indulgencia, la indecencia y la tentación. Entre éstas se encuentran las siguientes:

1. Toda clase de vinos, licores y alcoholes embriagadores (Corán, 2:219;4:43; 5:93‑94);

2. La carne de los productos porcinos (carne de cerdo, bacón, jamón, tocino), de animales salvajes que utilizan garras o dientes para matar a sus víctimas (tigres, lobos, leopardos, etc.), de todas las aves depredadoras (halcones, buitres, cuervos, etc.), de roedores, reptiles, gusanos y similares, de animales y pájaros muertos que no hayan sido matados adecuadamente (Corán, 2:171-173; 5:4-6);

3. Toda clase de juegos de dinero y pasatiempos vanos (Corán, 2:219; 5:93-94):

4. Toda relación sexual fuera del matrimonio, todas las formas de pasear, hablar, mirar y vestirse en público que puedan inducir a tentación, provocar deseo, despertar sospechas o indicar inmodestia e indecencia (Corán, 23:5-7; 24:30; 70:29-31).

Esta Ley de Prohibición ha sido introducida por Dios para el bienestar espiritual y mental del hombre, así como en beneficio moral y material de la humanidad. No es una acción arbitraria, ni una intrusión impuesta por Dios; por el contrario, representa un signo de interés de Dios respecto al bienestar de la humanidad, y una indicación de Su preocupación por el hombre.

Cuando Dios prohíbe ciertas cosas, no es porque quiera privar al hombre de algo bueno o útil. Es porque desea protegerlo y permitirle desarrollar un buen sentido de discernimiento, un gusto refinado para las mejores cosas de la vida y un interés continuo por los más altos valores morales. Esto sólo se consigue teniendo buen cuidado del espíritu y la mente del hombre, su alma y cuerpo, conciencia y sentimientos, salud y prosperidad física y moral. La prohibición no constituye, pues, privación sino enriquecimiento; no es supresión sino disciplina; no limitación sino expansión.

Conviene mencionar a este respecto dos principios islámicos, para demostrar que dichas prohibiciones son, realmente, actos de piedad y sabiduría. En primer lugar, ciertas circunstancias extraordinarias, emergencias, necesidades y exigencias permiten al musulmán realizar aquello que, normalmente le está prohibido. No se le debe culpar si deja de observar los preceptos morales de Dios, en tanto existen tales circunstancias, y en la medida en que no puede evitar la situación (ver Corán, 2:173; SA). En segundo término, Dios ha hecho de la misericordia su norma de actuación: quien cometa una falta por ignorancia, y luego se arrepienta y enmiende, será perdonado; sepa que El es indulgentísimo y Misericordiosísimo (Corán, 6:54).

En su pasaje típico, digno de mención, el Corán anuncia las bases y filosofía de una sana conducta moral. El pasaje puede citarse como sigue:

"Oh, hijos de Adán! Cubríos [para rezar] y engalanaos cuando acudáis a las mezquitas. Y comed y bebed con mesura, porque Allah no ama a los inmoderados. Diles [¡Oh, Muhammad!]: ¿Quién os ha prohibido engalanaros y beneficiaros de todo lo bueno que Allah os ha proveído? Esto es para que los creyentes [y también los incrédulos] disfruten [de todo lo bueno] en esta vida, pero sólo será para los creyentes en la otra. Así es como aclaramos nuestros preceptos para quienes los comprenden. Diles: Mi Señor ha prohibido las obscenidades, tanto en público como en privado, los pecados, la opresión, la idolatría y decir acerca de Él lo que ignoráis." (Corán, 7:31-33).

Los límites de la moralidad en el Islam son tan amplios, e integradores, que combinan, a la vez, la fe en Dios, los ritos religiosos, las observancias espirituales, la conducta social, la toma de decisiones, las actividades intelectuales, los hábitos de consumo, las maneras de hablar y todos los demás aspectos de la vida humana. Dado que la moralidad es un componente tan importante del Islam, el tono moral impregna todos los pasajes del Corán. Sus enseñanzas morales se destacan, reiterativas, en diversos contextos, a lo largo de la Sagrada Escritura. Resultaría difícil hacer una clasificación, razonablemente breve, de estas enseñanzas morales, siguiendo sus citas en el Corán. Cada precepto se menciona multitud de veces en contextos distintos. Aparece, bien como precepto significativo aislado, o como elemento constitutivo de un sistema completo de moralidad, que forma parte, así mismo, de la complejidad de su estructura religiosa.

Desde estas condiciones, los pasajes siguientes deben tomarse, sólo, como selecciones representativas del Corán, dadas e interpretadas por esfuerzos humanos, que adolecen inevitablemente de la perfección de la versión original y completa del Libro.

"Algunos de los judíos cambian el sentido de las palabras y dicen: Oímos pero desobedecemos. Escuchamos, pero no prestamos atención. Râ‘ina; con doble sentido en sus palabras y atacando la religión. Si dijeran: Oímos y obedecemos. Escucha, protégenos; sería mejor para ellos y más correcto. Pero Allah les maldijo por su incredulidad porque no creen sino poco. ¡Oh, Gente del Libro! Creed en lo que hemos revelado que confirma lo que tenéis, antes de que borremos los rasgos de vuestros rostros y los pongamos del revés u os maldigamos como maldijimos a los transgresores del sábado. Lo que Allah dispone es irreversible. Allah no perdona que se Le asocie nada; pero fuera de ello perdona a quien Le place. Quien asocie algo a Allah comete un gravísimo pecado." (4:36‑38).

"Diles: Venid que os informaré lo que vuestro Señor os ha prohibido: No debéis asociarle nada y seréis benevolentes con vuestros padres, no mataréis a vuestros hijos por temor a la pobreza, Nosotros Nos encargamos de vuestro sustento y el de ellos, no debéis acercaros al pecado, tanto en público como en privado, y no mataréis a nadie que Allah prohibió matar, salvo que sea con justo derecho. Esto es lo que os ha ordenado para que razonéis. No os apropiaréis de los bienes del huérfano si no es para su propio beneficio [del huérfano] hasta que alcance la madurez; mediréis y pesaréis con equidad. No imponemos a nadie una carga mayor de la que puede soportar. Cuando habléis [para declarar o decir algo] deberéis ser justos, aunque se trate en contra de un pariente, y cumpliréis vuestro compromiso con Allah. Esto es lo que os ha ordenado para que recapacitéis. Y éste es mi sendero recto, seguidlo pues. Y no sigáis otros caminos, porque si lo hacéis, éstos os dividirán y desviarán de Su camino. Esto es lo que os ha ordenado para que Le temáis."(6:151- 153).

"Por cierto, que Dios preceptúa la justicia, la caridad y la compasión para con los parientes, y veda la obscenidad, lo ilícito y la iniquidad. El os exhorta a fin de que reflexionéis. Cumplid con el pacto de Dios cuando hayáis pactado, y no perjuréis después de haber jurado solemnemente, desde que habéis tomado a Dios por fiador; porque Dios sabe cuanto hacéis. A quien practique el bien, sea hombre o mujer, siendo creyente, le concederemos una vida placentera y le remuneraremos con un galardón superior a lo que haya hecho" (16:90-91, 97).

"Invita a los humanos a la senda de tu Señor, con prudencia y con bella exhortación; refútales de la manera más benevolente; porque tu Señor es el mejor conocedor de quien se desvía de su senda, así como también el más conocedor de los encaminados" (16:125).

"Quién puede expresar palabras más bellas que aquel que exhorta a los hombres a creer en Allah, obra rectamente, y dice: ¡Ciertamente me cuento entre quienes se someten a Allah!. No se equipara obrar el bien y obrar el mal. Si eres maltratado responde con una buena actitud [sabiendo disculpar], y entonces verás que aquel con quien tenías una enemistad se convertirá en tu amigo ferviente." (41:33-34).

"Lo que se os haya concedido [en este mundo] es parte de los placeres transitorios de esta vida mundanal, pero la recompensa que Allah tiene reservada [en el Paraíso] será mejor y más perdurable para quienes crean y se encomienden a su Señor, Aquellos que evitan los pecados graves y las obscenidades, y cuando se enojan saben perdonar, Obedecen a su Señor, practican la oración prescrita, se consultan en sus asuntos, y hacen caridades con parte de lo que les hemos sustentado, Y si son oprimidos [por sus enemigos] se defienden. Cuando se cometa un delito pasible de la ley del talión, aplicadla [o aceptad una indemnización en compensación por el daño sufrido]; pero quienes sepan perdonar [la injusticia que se les haya cometido] serán recompensados por Allah, y sabed que Él no ama a los injustos. Y quien se defienda cuando sea tratado injustamente, no incurrirá en falta. Ciertamente los que incurren en falta son quienes oprimen a los hombres y siembran injustamente la corrupción en la Tierra ; éstos sufrirán un castigo doloroso.Sabed que [Allah recompensará a] quien por tener entereza y resolución es paciente y sabe perdonar". (42:36-43).

“ A quien quiera la vida transitoria de este mundo le acortaremos prontamente en el, lo que queramos a quien queremos; luego, le destinaremos al infierno, en el que entrará vituperado, execrado".

"En cambio, quien anhele la otra vida y se afane por obtenerla y además sea creyente, sus afanes serán retribuidos".

"A todos, éstos y aquellos les agraciamos con las mercedes de tu Señor; porque las mercedes de tu Señor jamás fueron negadas a nadie. ¡Repara en cómo les hemos distinguido a unos sobre otros! Pero en la otra vida hay mayores dignidades, y más distinciones".

"No atribuyas otra divinidad a Dios; porque serás vituperado, afrentado".

"Tu Señor ha ordenado que no adoréis sino a El; que seáis indulgentes con vuestros padres, sea que uno de ellos, o ambos, llegasen junto a ti a la vejez; no les reproches, ni les repelas, más bien dirígeles palabras afectuosas".

"Y por piedad, sé humilde para con ellos, y di: " ¡OH, Señor mío! "Apiádate de ambos, como ellos se apiadaron de mí que me criaron desde niño".

"Vuestro Señor es el más sabedor de lo que hay en vuestros corazones. Si sois virtuosos, sabed que El es indulgentísimo para con los contritos".

"Y concede a tu pariente lo que lo es debido, así como al menesteroso y al viandante, y no seas pródigo; Porque los pródigos son hermanos de los demonios, y Satán fue ingrato para con su Señor".

"Pero si te apartas de ellos no pudiendo socorrerles, con el fin de alcanzar la misericordia de tu Señor, que esperas, háblales afectuosamente".

"No seas avaro ni pródigo (lit: no amarres tu mano al cuello ni las obras en toda su extensión), porque te verás censurado, arruinado".

"Por cierto, que tu Señor prodiga o escatima su merced a quien quiere; porque El está bien enterado de sus siervos y los observa".

No matéis a vuestros hijos por temor a la indigencia, pues nosotros les sustentaremos lo mismo que a vosotros. Y porque su sacrificio es un grave delito".

"Evitad el adulterio; porque es una obscenidad y mal camino".

"No matéis al ser que Dios os vedó, sino con razón; más en cuanto a quien sea muerto injustamente hemos facultado a su deudo para la represalia; pero que no se extralimite en la venganza, porque ya está defendido".

"No dispongáis del patrimonio del huérfano, como no sea para acrecentarlo, hasta que llegue a la pubertad, y cumplid lo convenido, porque lo convenido será reivindicado”.

"Y cuando midáis, colmad la medida y pesad en la balanza justa; porque ello será preferible y de mejor consecuencia".

"No sigas lo que ignoras; porque del oido, la vista y la mente, de todo esto, serás responsable".

"Y no te conduzcas con jactancia en la tierra, porque jamás podrás hendir la tierra ni igualar, en su altura, a las montañas".

"Todo esto es malo, detestable ante tu Señor. He aquí lo que de la sabiduría te reveló tu Señor. No atribuyas otra divinidad a Dios, porque serás arrojado en el infierno, vituperado, execrado" (17:18-39).

«Dimos a Lokmán (Lucas) la sabiduría, diciéndole: “¡Agradece a Dios!” Pues quien agradece, ciertamente lo hace en beneficio propio; ciertamente Dios es de suyo opulento, loable". Recuérdate de cuando Lokmán dijo a su hijo, exhortándole: " ¡OH, hijito mío! No atribuyas copartícipes a Dios; porque la idolatría es una grave iniquidad". Y recomendamos al hombre benevolencia para con sus padres. Su madre le concibe, pena tras pena, y su ablación es a los dos años. Y le dijimos: "Agradéceme a Mí a tus padres, porque el retorno será a Mí. "Pero si te constriñeran a atribuirme lo que tú ignoras no les obedezcas; compórtate con ellos con benevolencia en este mundo, y sigue el camino de quien se vuelve contrito a mi: Luego vuestro retorno será a Mi y entonces os enteraré de cuanto hayáis hecho". " ¡OH, hijito mío! Por cierto que aunque la cáscara tuviera el peso de un grano de mostaza y estuviera oculta en una roca, ya sea en los cielos ya sea en la tierra, Dios la descubriría, porque Dios es revelador, omnisapiente. " ¡OH, hijito mío! Observa la oración, encomienda la benevolencia, abstente de lo ilícito y sufre pacientemente cuanto te suceda; porque ésta es una de las predestinaciones eternas. "Y no pongas mala cara a la gente, ni andes con insolencia por la tierra, porque Dios no estima a ningún arrogante, jactancioso". "Y modera tu andar y baja tu voz, porque la más desagradable de las voces es el rebuzno de los asnos" (31:12-19)

" ¡OH, Creyentes! Por cierto que la bebida, el juego, los ídolos y la superstición de la suerte de las flechas son maniobras abominables de Satanás. Evitadla (esa abominación) y prosperéis. El único plan de Satanás es crear la enemistad y el odio entre vosotros con el juego y la bebida, y apartaros del recuerdo de Dios y de la oración. ¿No os abstendréis, pues, de ellos?" (5:90-91).

"Y procúrate, con lo que Dios te ha agraciado, la morada del otro mundo; no olvidéis tu parte en este mundo, y haz bien como Dios lo hace contigo, y no siembres la corrupción en la tierra, porque Dios no estima a los corruptores" (28:77).

Estas máximas, seleccionadas, pueden ser defendidas por muchas otras citas procedentes del Corán y de las Tradiciones de Muhammad. Bastan por sí solas para reflejar la moral del Islam. La moral islámica presenta un carácter único en cualquier circunstancia. Ha sido introducida por Dios no sólo para su admiración ocasional, sino para ser aceptada y cumplida. Tiene como fin, ayudar a la persona a desarrollar su personalidad y cultivar su carácter de la manera más completa, fortalecer sus lazos y consolidad su fidelidad a Dios, la fuente de toda Bondad. La moral islámica no fue nunca concebida para intimidar a la persona y hacerla pasiva o indiferente. Podemos demostrarlo con un ejemplo. Si un musulmán es objeto de agravio u opresión goza de la libertad de defenderse y vengarse de forma adecuada o de perdonar y encomendar a Dios el resultado de su actitud. Sabe que puede adoptar una de estas posturas y sabe también que es mejor para él perdonar . Por ello, cuando perdona lo hace por elección propia, por amor a Dios. Sin embargo, no infringe la Ley ni actúa injustamente cuando se venga; está defendiendo sus derechos, una actitud que constituye un derecho sagrado en sí misma y está ayudando a las autoridades legítimas a establecer el orden y la justicia. Si el Islam pidiera el perdón absoluto como hacen en teoría otros credos, mucha gente indisciplinada se sentiría tentada a hacer el mal y sobrepasar todos los límites. Igualmente, si el Islam pidiera sólo la venganza, como enseñan cruelmente algunos credos, no sería posible la misericordia y la paciencia ni el progreso espiritual y la madurez moral, en cuyo caso desaparecerían muchas buenas cualidades del hombre, quedando sin hacerse realidad destacadas actitudes morales.

Es comúnmente sabido que las personas a quienes se enseña a perdonar en todo momento no practica, y probablemente no puede practicar, sus enseñanzas porque ello no redunda en beneficio de la humanidad a largo plazo ni tampoco en beneficio de la propia moralidad. Así mismo, aquellos a quienes se enseña a responder con la más inflexible venganza muestran poco o ningún respeto a las virtudes humanas y se preocupan menos de los valores morales como reglas universales. Pero el Islam, el aliento divino de la naturaleza humana, ha dado las respuestas correctas a los problemas humanos. Para aquellos pecadores que buscan una segunda oportunidad, que pueden mejorar o beneficiarse otorgando perdón, se recomienda y es preferible la indulgencia. Pero se autoriza la represalia equivalente contra quienes pudieran malinterpretar los motivos del perdón o se vieran tentados a proseguir por el camino del mal. La actitud del musulmán es, en cualquier caso, acertada y beneficiosa. Cuando perdona agrada a Dios, conserva su ventaja y contribuye a reformar el delincuente. Y cuando se venga, defiende el derecho, establece el orden y la justicia y ayuda a detener el mal. Entonces, ¿Cuál es la moralidad más sólida? ¿La actitud de la persona que actúa indiscriminadamente como vengador despiadado? ¿O la actitud de un musulmán que cree en la misericordia y la indulgencia y que las otorga en circunstancias extraordinarias? ¿Y quién es moralmente justo? ¿La persona que perdona porque sabe que no le está permitida la venganza? ¿O un musulmán que perdona conociendo perfectamente que puede vengarse con toda licitud? ¿Cuál es la auténtica indulgencia? ¿La resultante de la coacción externa y de la prohibición de actuar de otro modo? ¿O la resultante de la libertad de elección y de la libertad de acción? no es extraño que los principios morales del Islam sean firmes, únicos y adaptables. Son las instrucciones recibidas de Dios, la fuente de toda bondad y moralidad,

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