El Mensaje Eterno

Cuando las religiones estaban finalmente tergiversadas, contribuyendo a una inestabilidad completa en los campos político, social y económico. Durante esa era las guerras sangrientas eran muy comunes, gobernaban tiranas dictaduras y la humanidad vivía en una profunda oscuridad. Esta situación llevó a una oscuridad en los corazones como resultado del descrédito y la ignorancia. La moral se degeneró, se violaban sistemáticamente los honores y derechos y la delincuencia abundaba tanto en la tierra como en el mar. La situación era tan terrible que si cualquier hombre sabio se pusiera a pensar en ello, se habría percatado que la humanidad estaba pereciendo y que se dirigían a un precipicio sin retorno si Allah no los hubiese rescatado con un gran reformador que portaba la antorcha de los Profetas y la luz de la guía para iluminar el camino de la humanidad y llevarla por el camino correcto.

En ese momento, Allah permitió que la luz de la Profecía que iba a ser perpetua emanara desde La Meca. El entorno de La Meca era como cualquier otro en términos de politeísmo, ignorancia, injusticia y autocracia, excepto que se distinguía de los demás por las siguientes cualidades:

1. Era un entorno puro que no se vio afectado por las manchas de la filosofía griega, romana o hindú. Sus nativos disfrutaban de una elocuencia bien asentada, mentes vivas y una excepcional disposición.

2. Está situada en el corazón del mundo. Se encuentra a mitad de camino entre Europa, Asia y África, un factor importante que hace que el mensaje sea fácil de expandir y llegar a todos esos continentes en un breve lapso.

3. Es un lugar seguro. Allah la protegió cuando Abraha (el rey abisinio) quiso invadirla. Los vecinos imperios Romanos y Persa tampoco pudieron conquistarla. Incluso su comercio estaba asegurado por el norte y por el sur. Eso fue un anuncio de la llegada del Noble Profeta. Allah les recordó a los habitantes de esa ciudad sobre este gran favor cuando dijo:

“¿Acaso no les hemos consolidado un territorio sagrado y seguro, al cual llegan frutos de todas clases como sustento proveído por Nosotros? Pero la mayoría no se da cuenta.” Corán 28:57.

4. Es un entorno desértico que ha conservado muchas de sus características buenas y encomiables como la generosidad, la buena vecindad, la preocupación por los demás y otras cualidades que la calificaban por ser el lugar más apto para que Allah escogiera a Su Profeta Muhammad y hacerlo el último de todos los Profetas y Mensajeros.

Muhammad nació en La Meca en el siglo VI A.C. aproximadamente en el año 570. Creció huérfano, pues su padre había muerto cuando él aún estaba en el vientre de su madre. Su madre y su abuelo paterno murieron cuando él tenía seis años. Por eso fue criado por su tío. Sus características eran maravillosas; sus hábitos, modales y caracteres eran distintos de los de su pueblo. Nunca mentía al hablar. Era popular por su sinceridad, su castidad y honestidad en tal medida que mucha de su gente le confiaba sus objetos de valor y él los cuidaba como cuidaría su propia vida y riqueza. Esto le hizo ganarse el apodo de "Al-Amín (el confiable)".

Era modesto, tímido y nunca se desnudó delante de nadie desde que fue mayor de edad. Era inocente y piadoso, y se lamentaba cuando veía que su gente adoraba ídolos, bebía alcohol y derramaba sangre inocente. Sólo se relacionaba con esas personas en aquellas acciones que él quería y con las que se complacía y se alejaba de ellos cuando cometían actos vergonzosos y pecaban. Ayudaba a los huérfanos y viudas y daba de comer a los hambrientos.

Cuando se encontraba por cumplir cuarenta años, se preocupaba en extremo por la corrupción que lo rodeaba y comenzó a recluirse para adorar a su Señor y pedirle que lo guíe por el camino correcto. Cierta vez que se encontraba en esta condición, un ángel descendió con una revelación del Señor y le ordenó transmitir esa religión a la humanidad; convocarlos a adorar solo a Allah y darles la espalda a los ídolos. Luego continuó día tras día y año tras año la revelación con la legislación y la teología hasta que Allah perfeccionó esta religión para la humanidad y completó Su favor con esta perfección. Luego de que el Mensajero de Allah completara su misión Allah lo llamó junto a Él. Vivió durante sesenta y tres años; cuarenta antes de ser pro­feta y veintitrés como Profeta y Mensajero de Allah.

Todo aquel que reflexione en las condiciones de los profetas y estudie su historia sabrá con certeza que no había manera en que se haya probado la profecía de los mensajeros, sin que la profecía de Muhammad (P y B) se haya comprobado de la misma manera. Si se reflexiona sobre cómo se transmitió el carácter profético de Moisés y Jesús, sabrá que fue por sucesión. Pero la sucesión en la que se transmitió el carácter profético de Muhammad (P y B) fue mayor, más fuerte y más reciente. De igual manera, la sucesión en que se transmitieron sus milagros fue similar pero la de los milagros de Muhammad (P y B) fue mayor, pues sus milagros son numerosos y el mayor de ellos es el Sagrado Corán que se sigue transmitiendo hasta nuestros días por vía oral v escrita.

Todo aquel que compare lo que trajeron los profetas Moisés y Jesús con lo que trajo el profeta Muhammad (P y B) en lo que respecta a creencias firmes, leyes sabias y conocimiento útil, sabrá con certeza que todos ellos emanaron de una sola luz: la luz de los Profetas. Todo aquel que compare las condiciones de los seguidores de los Profetas con los seguidores de Muhammad (P y B) sabrá con certeza que los seguidores de Muhammad (P y B) eran los mejores de todas las personas y que la mayoría de los seguidores de los profetas provocaron un impacto en las generaciones posteriores. Ellos difundieron el Monoteísmo Islámico, propagaron la justicia y fueron piadosos con los débiles y desposeídos.

'Ali bin Rabban at-Tabari era cristiano y adoptó el Islam, y men­cionó las siguientes evidencias del carácter profético de Muhammad (P y B):

1. El Mensajero convocó a adorar sólo a Allah y a darles la espalda a los ídolos. En esto estaba de acuerdo con todos los otros Profetas anteriores.

2. Mostró claras señales y milagros que solo pueden mostrar los Profetas de Allah.

3. Predijo hechos futuros que luego sucedieron tal como él los predijo.

4. Predijo numerosos sucesos del mundo y distintas naciones los cuales sucedieron tal como los predijo.

5. El Libro que trajo Muhammad (P y B), el Sagrado Corán, es una señal de su carácter profético pues es el Libro más elocuente, enviado a un hombre que no sabía leer ni escribir, pero que desafiaba a los oradores a producir un texto similar; y debido al hecho que Allah garantiza su conservación, conservó consigo la creencia correcta y lo garantizó como la ley divina perfecta.

6. Que él es el sello de todos los Profetas y que si no hubiera sido enviado, las profecías de los Profetas anteriores que trajeron buenas nuevas sobre su venida habrían sido falsas.

7. Que todos los Profetas habían profetizado sobre él antes de su venida. Ellos habían descrito su misión, su país y el sometimiento de otros pueblos y reyes a él y a su religión. También mencionaron la propagación mundial de su religión.

8. Su victoria sobre los pueblos que le declararon la guerra como una señal de su carácter profético; pues habría sido imposible que un hombre que dice falsamente ser un Mensajero de Allah tuviese la fuerza de Allah para obtener la victoria, la autoridad y la supremacía sobre sus enemigos, propagar su mensaje y la abundancia de sus seguidores; pues todo esto no puede suceder a menos que sea un verdadero Profeta.

9. Sus ritos religiosos y actos de adoración, su decencia, honestidad, carácter ejemplar, modales y enseñanzas. Todo esto no se puede encontrar en una sola persona, excepto que sea un Profeta.

Después de mencionar estas pruebas, este hombre bien guiado dijo: "Son rasgos que iluminan y pruebas suficientes. Todo aquel que goce de ellos debe ser un Profeta. Creer en él es obligatorio. Todo aquel que rechace estas pruebas y las niegue habrá fracasado en sus intentos en esta vida terrenal y en el Más Allá"

Al final de esta sección, narraré dos testimonios: el del antiguo rey bizantino que fue contemporáneo del Profeta Muhammad (P y B) y el del evangelista cristiano contemporáneo, John Cent.

El Primer Testimonio

AI-Bujari registró el relato de Abu Sufián, que por aquel entonces era pagano, cuando el Rey de Bizancio lo llamó. Abu Sufián dijo que Heraclio lo envió en compañía de unos jinetes de la tribu de Quraish que iban a Siria a comerciar, en la época en que el Mensajero de Allah (P y B) estaba en una tregua con Abu Sufián y los paganos Quraish. Estos fueron ante Heraclio cuando estaban en la ciudad de Ilya (Ciudad en Siria). Heraclio lo invitó a su corte y con él estaban los grandes hombres de Roma. Los citó a ellos y a su intérprete.

Le preguntó entonces a Abu Sufián y sus compañeros: "¿Cuál de ustedes es el más cercano a este hombre que dice ser Profeta?"

Abu Sufián respondió: "Yo soy el más cercano a él en sangre". Heraclio les dijo: "Tráiganlo junto a mí y que sus compañeros permanezcan detrás de él". Luego le dijo a su intérprete: "Diles (a sus compañeros): Le preguntaré a este (Abu Sufián) por el hombre que dice ser Profeta, y si miente, deben refutarlo".

Abu Sufián dijo: "¡Por Allah! Si no fuera por la vergüenza de que me atribuyan una mentira, habría mentido sobre él. La primera pregunta que hizo sobre él fue: ¿Cómo se considera su linaje entre ustedes?". Abu Sufián respondió: "Es de un noble linaje entre nosotros".

Luego preguntó: "¿Alguien de ustedes ha pretendido ser profeta antes de él alguna vez?"

Le dije: "No".

Él dijo: "¿Alguno de sus ancestros fue rey?"

Le dije: "No".

Él dijo: "¿Sus seguidores son nobles personas o débiles?"

Le dije: "Son los débiles".

Él dijo: "¿Aumentan o disminuyen?"

Le dije: "Aumentan".

Él dijo: "¿Alguno de ellos abandonó su religión por molestia después de haberla adoptado?"

Le dije: "No".

Él dijo: "¿Él traiciona?"

Le dije: "No. Pero ahora estamos en tregua con él y no sabemos lo que hará".

Abu Sufián añadió: "Es lo único que puedo decir en su contra".

Heraclio preguntó luego: "¿Fueron a la guerra con él?".

Le dije: "¡Sí!"

Él dijo: "¿Cómo fue la guerra con él?".

Le dije: "La victoria alterna entre nosotros. A veces gana él y a veces ganamos nosotros".

Él dijo: "¿Qué les ordena hacer?"

Le dije: "Él nos dice: 'Adoren solamente a Dios y no le asocien nada en la adoración y denle la espalda a lo que dicen sus padres'. Él fomenta la oración, la honestidad, la probidad y la bondad con los seres queridos y parientes".

Heraclio le dijo entonces a su intérprete: "Dile: Te pregunté por su linaje y me dijiste que tiene un linaje noble entre ustedes. Ese era el caso de todos los Mensajeros. Ellos fueron enviados a su pueblo de un linaje noble.

Te pregunté si alguno había dicho ser lo que él dice ser y me dijiste que no. Y te digo: Si alguien antes que él dijo ser lo que él dice ahora, yo habría dicho que él repite lo que otros dijeron antes que él.

Te pregunté si alguno de sus antepasados había sido rey y me dijiste que no. Si alguno de sus antepasados hubiera sido rey, yo habría dicho que él está reclamando el trono de su padre.

Te pregunté si alguna vez sospechaste de que él haya mentido antes de decir lo que dijo y me dijiste que no. Puedo saber, entonces, que él no podría haberles mentido a las personas y a Dios.

Te pregunté si sus seguidores son los nobles o los débiles y me dijiste que sus seguidores son los débiles. Sí, esos son los seguidores de los Mensajeros.

Te pregunté si alguno de sus seguidores abandonó su religión por molestia después de haberla adoptado y me dijiste que no. Sí, así es como la fe penetra en los corazones.

Te pregunté si él traiciona y me dijiste que no. Eso es lo que hacen los Mensajeros. Jamás traicionan.

Y te pregunté qué les ordena hacer y me dijiste qué él les ordena adorar solamente a Allah sin asociarle nada ni nadie, que fomenta la oración, la honestidad y la castidad; que les prohíbe adorar ídolos. Si todo eso es cierto, él habrá de controlar donde yo estoy ahora. Sé que dicho Profeta surgiría pero no pensé que fuera uno de ustedes. Si hubiera sabido que lo conocería, habría ido hasta encontrarme con él. Y si estuviera en su presencia, le habría lavado los pies".

Luego pidió la carta del Mensajero de Allah que envió con Dihya al gobernante de Busra. Le entregaron la carta a Heraclio y éste la leyó.

La carta decía:

En el Nombre de Dios, Lleno de Gracia, el Más Piadoso, de Muhammad, el Mensajero de Allah, a Heraclio, rey de Bizancio.

La paz sea con quien sigue la guía. Lo invito al Islam. Acepte el Islam y estará seguro y Allah le dará el doble de recompensas. Pero si te niegas serás responsable del desvío de todos los que están en tu reinado.

“¡Oh, Gente del Libro! Convengamos en una creencia común a nosotros y vosotros: No adoraremos sino a Allah, no Le asociaremos nada y no tomaremos a nadie de entre nosotros como divinidad fuera de Allah. Y si no aceptan decid: Sed testigos de nuestro sometimiento a Allah.” AI-Bujari.

El segundo testimonio

El evangelista contemporáneo John Cent dijo: "Después de leer profusamente sobre el Islam, sus principios que sirven a los individuos y a la sociedad, y su justicia a la hora de establecer una sociedad basada en fundamentos de equidad y monoteísmo, me encontré adoptando el Islam con todo mi sentido y espíritu e hice una promesa ante Allah, glorificado sea, de que sería un propagador del Islam, y un evangelizador de su guía en todas partes del mundo".

Este hombre ha llegado a ese grado de certeza después de estudiar el Cristianismo y formarse profusamente en él. Descubrió que no le brindaba respuestas a muchas de las inquietudes del ser humano. Por eso comenzó a dudar del mismo. Más tarde, estudió el comunismo y el Budismo, pero tampoco encontró allí lo que quería, por lo que finalmente estudió en profundidad el Islam, lo adoptó como creencia y práctica, y terminó convocando a las personas a que crean en ese mensaje.


Por: Dr. Muhammad bin ‘Abdullah As-Suhaym

Libro: El Islam Principios y Fundamentos.

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